ESTADOS UNIDOS.– Hay experiencias que cambian para siempre la manera de ver la vida. Para el venezolano José Antonio Cordero Zerpa, haber vivido el hambre, la migración y la incertidumbre se convirtió años después en la motivación para crear “Manos que Bendicen”, un proyecto social dedicado a ayudar a otras personas y promover la solidaridad.
Durante la crisis económica y social de Venezuela, Cordero atravesó una de las etapas más difíciles de su vida. En 2018 pasó de pesar más de 90 kilos a aproximadamente 62 kilos debido a las dificultades que enfrentaba.
Uno de los recuerdos que más marcó su vida como padre fue ver a sus hijos, que entonces tenían apenas 1 y 3 años, llorar por hambre mientras él no encontraba cómo suplir sus necesidades.
El 7 de febrero de 2019 tomó la decisión de salir de Venezuela en busca de nuevas oportunidades. Su recorrido comenzó en Colombia, continuó en Chile y posteriormente, junto a su esposa, emprendió el camino hacia Estados Unidos.
El trayecto estuvo lleno de obstáculos. La pareja atravesó la selva, durmió en carpas y en la calle, enfrentó frío, lluvia y momentos en los que tuvieron que pasar hambre.
En Panamá llegaron incluso a vender empanadas y chupetas para reunir dinero y continuar el viaje. También tuvieron que pedir ayuda en las calles para poder avanzar.
Durante ese recorrido enfrentaron diversos peligros y viajaron en el conocido tren migrante “La Bestia” o “el tren de la muerte”.
A pesar de las dificultades, José Antonio asegura que nunca perdió la fe y recuerda con gratitud a las personas que, sin conocerlos, decidieron ayudarlos en diferentes momentos.

Una experiencia convertida en propósito
Finalmente, José Antonio y su familia lograron llegar a Estados Unidos. Los primeros días vivieron en un refugio, pero comenzó a trabajar prácticamente de inmediato con el objetivo de construir una nueva etapa para su familia.
Aproximadamente un mes después logró salir del refugio y alquilar una habitación gracias al dinero que había conseguido trabajando.
Ese momento representó para él el inicio de una nueva vida construida con esfuerzo y perseverancia.
Con el paso del tiempo nunca olvidó las dificultades que enfrentó ni la ayuda recibida durante el camino.
De esa memoria nació “Manos que Bendicen”, un proyecto social mediante el cual desarrolla acciones de apoyo a personas y familias que atraviesan situaciones difíciles.
La iniciativa incluye entrega de alimentos, asistencia a personas con necesidades económicas y diferentes actividades de ayuda comunitaria.
Estas acciones también son compartidas a través de sus redes sociales, donde busca mostrar que pequeños actos de solidaridad pueden generar grandes cambios.
“Yo también estuve del otro lado. Yo también necesité que alguien me tendiera una mano”, expresa Cordero Zerpa.
Las redes sociales como herramienta de ayuda
Actualmente, José Antonio trabaja como barbero y creador de contenido en Estados Unidos, donde cuenta con una comunidad de más de 109 mil seguidores en TikTok.
A través de sus plataformas comparte contenido relacionado con su vida, su trabajo y las actividades desarrolladas mediante “Manos que Bendicen”.
Para él, el crecimiento en redes sociales representa una responsabilidad y una oportunidad para impulsar acciones positivas.
“Creo que no es necesario tener mucho para ayudar. A veces un pequeño gesto puede representar muchísimo para alguien que está atravesando un momento difícil”, afirma.
Su objetivo es utilizar el alcance digital que ha construido para motivar a más personas a involucrarse en iniciativas sociales.
Una visión que busca crecer
José Antonio Cordero aspira a que “Manos que Bendicen” pueda llegar a más personas y sumar nuevos colaboradores que compartan la visión de ayudar.
Su historia comenzó en un momento donde él necesitaba una mano amiga. Hoy esa misma experiencia se convirtió en la razón por la que busca tender la mano a otros.
Porque una ayuda recibida en el momento correcto puede cambiar una vida, pero una ayuda compartida puede convertirse en una cadena capaz de transformar muchas más.

