Sí. Rusia no solo tiene rascacielos, sino que posee algunos de los edificios más altos de Europa. Moscú concentra buena parte de estas enormes construcciones modernas, mientras San Petersburgo alberga el Lakhta Center, una torre de 462 metros que domina el horizonte de la segunda ciudad más importante del país.
Cuando se habla de Rusia, las imágenes que habitualmente vienen a la mente son el Kremlin, la Plaza Roja, las grandes construcciones de la época soviética, su industria, sus avances tecnológicos o su poderío militar.
Los rascacielos difícilmente aparecen entre las primeras referencias.
Sin embargo, la realidad urbana de la Rusia contemporánea muestra una cara bastante diferente. El país cuenta con decenas de edificios que superan los 150 metros y varias torres que rebasan incluso los 300 metros de altura.
Moscú también construyó hacia el cielo
La principal concentración de rascacielos rusos se encuentra en Moscú, particularmente en el moderno distrito financiero conocido internacionalmente como Moscow City.
Allí se levanta un conjunto de enormes torres de cristal destinadas principalmente a oficinas, viviendas, hoteles y actividades comerciales.
El contraste con la Moscú tradicional resulta considerable.
A pocos kilómetros de edificios históricos, monumentos soviéticos e iglesias ortodoxas aparece un horizonte que podría recordar, a primera vista, algunas zonas financieras de ciudades asiáticas, estadounidenses o del Golfo Pérsico.
Gigantes de más de 300 metros
Entre los grandes edificios de Moscú destaca la Federation Tower, cuya torre principal alcanza aproximadamente 374 metros y combina funciones residenciales y de oficinas.
Le siguen otras construcciones igualmente impresionantes.
La torre residencial OKO alcanza los 354.2 metros; Neva Towers 2, 345 metros; Mercury City Tower, 338.8 metros; y Eurasia Tower, 308.9 metros.
Incluso Capital City Moscow Tower supera los 300 metros, con una altura aproximada de 301.8 metros.
Estas dimensiones colocan varias torres moscovitas entre las construcciones más altas del continente europeo.
El gigante ruso está en San Petersburgo
Pero el edificio más alto de Rusia no se encuentra en Moscú.
Para encontrarlo hay que viajar hasta San Petersburgo, la histórica ciudad imperial situada junto al golfo de Finlandia.
Allí se encuentra el Lakhta Center, una espectacular torre de 462 metros y 87 pisos que alberga la oficina central de Gazprom y diferentes espacios públicos.
Su diseño también resulta particular: la torre gira aproximadamente 90 grados desde la base hasta su parte superior y su forma fue concebida para recordar elementos relacionados con el hielo y el agua característicos del entorno de San Petersburgo.
El edificio más alto de Europa
La altura del Lakhta Center proporciona a Rusia una distinción que probablemente sorprenda a muchas personas.
Con sus 462 metros, es actualmente el edificio más alto de Europa. También es considerado el rascacielos situado más al norte del mundo.
La diferencia frente a otros conocidos gigantes europeos es considerable.
Por ejemplo, The Shard, uno de los grandes símbolos modernos de Londres, alcanza aproximadamente 306 metros, mientras la Varso Tower de Varsovia llega a 310 metros.
El gigante de San Petersburgo los supera ampliamente.
Rusia tiene más rascacielos de lo que parece
Los datos especializados también ayudan a desmontar la percepción de que los grandes edificios son poco frecuentes en Rusia.
La base internacional del Council on Vertical Urbanism registra alrededor de 75 edificios terminados de 150 metros o más en Rusia, una cifra superior a la registrada en países europeos como Reino Unido, Francia, Alemania, Polonia y España.
Moscú constituye el principal centro de esa arquitectura vertical rusa y figura entre las ciudades europeas con mayor concentración de edificios de gran altura.
¿Por qué no asociamos Rusia con rascacielos?
La explicación probablemente está relacionada con la enorme fuerza de su arquitectura histórica.
Moscú posee una identidad visual internacional construida durante siglos alrededor del Kremlin, la Plaza Roja, las iglesias ortodoxas y posteriormente los monumentales edificios soviéticos.
San Petersburgo, por su parte, es mundialmente reconocida por sus palacios, canales, iglesias y arquitectura imperial.
Los modernos rascacielos rusos tampoco están distribuidos uniformemente por las ciudades. En Moscú, las torres más espectaculares se concentran principalmente en determinadas áreas, mientras enormes extensiones urbanas mantienen una arquitectura completamente diferente.
Esto permite que convivan prácticamente dos imágenes de una misma ciudad: la Rusia monumental e histórica y la Rusia de cristal, acero y arquitectura vertical.
Una potencia con una cara urbana menos conocida
Rusia continúa siendo identificada internacionalmente principalmente por su extensión territorial, sus recursos naturales, su industria, tecnología, historia y capacidad militar.
Pero observar el horizonte de Moscow City o levantar la mirada frente a los 462 metros del Lakhta Center permite descubrir otra faceta del país.
Por eso, ante la pregunta ¿existen rascacielos en Rusia?, la respuesta es contundente:
Sí. Y no se trata simplemente de algunos edificios altos aislados. Rusia posee decenas de rascacielos, varias torres superiores a los 300 metros y, en San Petersburgo, el edificio más alto de toda Europa.

