Desde Ucrania y Oriente Medio hasta Sudán, Myanmar y el Sahel, numerosos conflictos armados permanecen activos alrededor del planeta. Algunos dominan los titulares internacionales; otros, pese a su gravedad, apenas reciben atención fuera de sus regiones.
Santo Domingo.- El mundo atraviesa 2026 con numerosos conflictos armados abiertos. No todos son guerras entre países: también existen guerras civiles, insurgencias, enfrentamientos entre organizaciones armadas y conflictos en los que intervienen directa o indirectamente potencias extranjeras.
Por esa razón, determinar exactamente cuántas guerras existen actualmente resulta complejo. Sin embargo, algunos escenarios sobresalen por su impacto humanitario, económico y geopolítico y por el riesgo de involucrar a otros países.
Rusia y Ucrania: una guerra que transformó la seguridad europea
La guerra entre Rusia y Ucrania continúa siendo uno de los principales conflictos internacionales.
Además de las pérdidas humanas y materiales, el enfrentamiento ha transformado la política de seguridad europea, aumentado el gasto militar de numerosos países y profundizado las diferencias entre Rusia y las potencias occidentales.
En agosto de 2026 continúan desarrollándose operaciones militares paralelamente a los esfuerzos diplomáticos para encontrar una salida al conflicto.
Sus consecuencias han trascendido ampliamente las fronteras de ambos países, afectando las relaciones internacionales, el comercio, la energía y la seguridad europea.
Estados Unidos e Irán: un conflicto que amenaza una ruta estratégica mundial
El enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán, con Israel como protagonista fundamental de la crisis regional, constituye otro de los escenarios de mayor preocupación internacional.
Su importancia aumenta debido al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el transporte mundial de petróleo y gas.
Una escalada prolongada puede repercutir directamente sobre los mercados energéticos, las rutas comerciales y los precios internacionales, convirtiendo un conflicto regional en un problema económico mundial.
Las diferencias entre Washington y Teherán continúan dificultando una estabilización duradera de la situación.
Gaza: una solución definitiva continúa distante
El conflicto entre Israel y los palestinos en Gaza sigue siendo uno de los principales focos políticos y humanitarios de Oriente Medio.
Los esfuerzos diplomáticos y los períodos de alto el fuego no han conseguido resolver cuestiones fundamentales relacionadas con la seguridad israelí, el futuro político de Gaza, el desarme de Hamás, la situación humanitaria de la población palestina y una solución política de largo plazo.
En agosto de 2026 se han seguido registrando episodios mortales pese a los esfuerzos para mantener una tregua.
Sudán: una enorme guerra lejos de los grandes titulares
Sudán atraviesa una devastadora guerra entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
El conflicto comenzó en abril de 2023 tras romperse la alianza entre los principales dirigentes militares que habían compartido el poder.
Desde entonces, ciudades y regiones enteras han quedado atrapadas en los enfrentamientos y millones de personas han tenido que abandonar sus hogares.
La guerra continúa activa en 2026, con nuevas operaciones militares y ataques con drones registrados en diferentes puntos del país.
Pese a su dimensión humanitaria, Sudán recibe considerablemente menos atención internacional que Ucrania u Oriente Medio.
Myanmar: una guerra civil prolongada
En Myanmar, el golpe militar de 2021 desencadenó una crisis que evolucionó hacia un amplio conflicto armado.
Las fuerzas del gobierno militar se enfrentan a organizaciones opositoras y diferentes grupos étnicos armados en distintas regiones del país.
Investigadores de Naciones Unidas han denunciado ataques aéreos y abusos relacionados con el conflicto, mientras los intentos diplomáticos todavía no han producido una solución definitiva.
República Democrática del Congo: décadas de inestabilidad
El este de la República Democrática del Congo permanece como uno de los territorios más inestables de África.
Las fuerzas gubernamentales combaten contra diferentes organizaciones armadas, entre ellas el M23, cuyo crecimiento ha provocado además fuertes tensiones regionales.
La participación o presunto respaldo de países vecinos a determinados actores ha complicado todavía más un conflicto que combina rivalidades políticas, territoriales, étnicas y económicas.
Aunque se han desarrollado negociaciones y mecanismos para alcanzar ceses de hostilidades, la violencia continúa siendo una amenaza para millones de habitantes.
El Sahel: una enorme franja de inestabilidad
Mali, Burkina Faso y Níger forman parte de uno de los principales corredores de inseguridad del continente africano.
Organizaciones armadas vinculadas a Al Qaeda y Estado Islámico operan en amplias zonas mientras los gobiernos de estos países han reforzado su cooperación militar.
La extensión territorial, la debilidad institucional en determinadas regiones, la pobreza y las disputas políticas han contribuido a crear un escenario particularmente complejo.
El problema tampoco permanece encerrado dentro de las fronteras nacionales, pues la actividad de los grupos armados puede desplazarse entre distintos países.
Yemen: una guerra que nunca terminó completamente
Yemen experimentó una importante reducción de los grandes enfrentamientos después de la tregua alcanzada en 2022, pero nunca consiguió una paz definitiva.
Los hutíes continúan controlando importantes zonas del país mientras diferentes fuerzas respaldadas por actores regionales mantienen presencia en otros territorios.
Durante 2026 han reaparecido señales preocupantes de escalada, llevando a Naciones Unidas a advertir sobre el riesgo de un regreso a un conflicto de mayor intensidad.
Y estas no son las únicas guerras
Los conflictos anteriores representan solamente algunos de los escenarios más conocidos o geopolíticamente relevantes.
En Somalia, las autoridades continúan enfrentándose a Al Shabaab; Siria sigue experimentando violencia e inestabilidad después de años de guerra; y Etiopía mantiene focos de tensión y enfrentamientos internos.
También existen insurgencias, enfrentamientos armados o graves crisis de seguridad en países como Nigeria, Camerún, Mozambique, República Centroafricana, Pakistán y Afganistán.
En Haití, la situación presenta características diferentes a una guerra convencional entre ejércitos, pero el poder territorial y la violencia ejercida por grupos armados han producido una grave crisis de seguridad y desplazamiento de población.
África concentra una parte considerable de estos escenarios, especialmente en el Sahel, el Cuerno de África y África central, donde incluso pueden coexistir varios conflictos dentro de un mismo territorio.
Entonces, ¿cuántos conflictos armados existen en el mundo?
Aquí es necesario hacer una precisión.
No existe una cifra universalmente aceptada, porque depende de qué se considere un conflicto armado y de la metodología utilizada para contabilizarlo.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha señalado que actualmente existen alrededor de 130 conflictos armados en el mundo. Esa cifra, sin embargo, no significa que existan 130 guerras convencionales entre países.
Incluye diferentes tipos de conflictos y situaciones donde pueden coexistir varios enfrentamientos armados dentro de un mismo Estado.
Otros organismos e instituciones académicas utilizan definiciones más restrictivas y, por tanto, presentan cifras menores.
Por ello, afirmar simplemente que “hay 130 guerras en el mundo” sería incorrecto.
Guerras diferentes, consecuencias que terminan conectándose
Aunque estos conflictos tienen causas, protagonistas y características diferentes, muchas de sus consecuencias terminan relacionándose.
Las guerras pueden alterar las rutas marítimas, los precios de la energía, la producción y distribución de alimentos, los movimientos migratorios, el gasto militar, las cadenas comerciales y las relaciones entre las grandes potencias.
Un conflicto ocurrido a miles de kilómetros puede terminar afectando el precio del petróleo, los alimentos o el transporte en países que aparentemente están completamente alejados de la guerra.
Y existe otro elemento preocupante.
Mientras Ucrania, Irán, Israel y Gaza concentran buena parte de los titulares internacionales, decenas de enfrentamientos continúan desarrollándose con mucha menor atención pública en África, Asia y otras regiones.
Por eso, quizás la pregunta más importante no sea únicamente cuántas guerras libra actualmente el mundo.
La verdadera preocupación está en cuántos conflictos permanecen abiertos simultáneamente, cuáles pueden escalar y hasta qué punto una guerra regional puede terminar involucrando a nuevas potencias.
El mundo de 2026 no enfrenta una única gran guerra global, sino algo diferente y también peligroso: decenas de escenarios de violencia armada coexistiendo al mismo tiempo en un sistema internacional cada vez más interconectado.

