Por: Miguel Espaillat Grullón
23 de octubre de 2026
1. Ciudadanos estadounidenses, tanto de nacimiento como naturalizados: estamos a pocos días de ejercer nuestro derecho al voto y decidir el futuro del Congreso de nuestra gran nación.
2. Este es un momento crucial para impulsar un cambio que nos permita apartar del poder a Trump y a quienes lo acompañan en su desgobierno. Durante estos años, las decisiones de la administración Trump han tenido consecuencias funestas tanto para Estados Unidos como para el resto del mundo.
3. Quienes votamos por Trump confiamos en su promesa de paz y prosperidad; sin embargo, fuimos engañados. Cometimos el error de creer en alguien con antecedentes cuestionables y vínculos oscuros con el bajo mundo. Aun así, caímos en la trampa. Impulsados por el deseo de poner fin a la guerra proxy entre Rusia, Ucrania y la OTAN, votamos por él creyendo en su promesa de resolver el conflicto en 24 horas. ¡Oh, ironías de la vida! Ha sucedido todo lo contrario: en lugar de traer paz, ha avivado más guerras y entregado el país a unos pocos privilegiados para que se enriquezcan aún más. Para colmo, él y su familia también han incrementado su fortuna. Él es un gobierno de los ricos y para los ricos. A los pobres, que se los lleve el diablo.
4. En este sentido, estoy convencido de que, si hubiéramos conocido a fondo su historial de relaciones con personajes como Jeffrey Epstein y Benjamín Netanyahu, jamás habríamos dado nuestro voto por semejante fraude humano. Ahora, en plena crisis mundial, tenemos la oportunidad de corregir ese error; no la desaprovechemos.
5. El 3 de noviembre debemos elegir un Congreso capaz de sacar a Trump del poder, que ejerza un control real sobre el Ejecutivo y que pueda restaurar la institucionalidad y los valores democráticos sobre los cuales se fundó Estados Unidos. Ese nuevo Congreso debe asumir el compromiso de renovar la administración trumpista, apartando a quienes, junto a él, han contribuido al deterioro de las instituciones y la economía, ignorado el derecho internacional y menospreciado los principios fundamentales de la democracia. Me refiero a figuras como Marco Rubio, Scott Bessent, Pete Hegseth y otros.
6. Asimismo, a los ciudadanos de bien les inquietan los constantes ataques de Trump a organismos internacionales, como la Corte Penal Internacional, y a instituciones nacionales que son pilares fundamentales de la democracia estadounidense y referentes a nivel mundial.
7. En este contexto, resulta indignante su apoyo indecente e inhumano al genocidio en Palestina perpetrado por los sionistas. En este momento histórico de definiciones, es fundamental reflexionar sobre nuestras acciones: debemos rectificar el error de haber votado por Trump, para que el país y el mundo no sigan transitando el camino de destrucción e ignominia que vivimos actualmente.
8. ¡Ciudadanos estadounidenses! El próximo 3 de noviembre tenemos una crucial oportunidad para elegir a representantes congresuales comprometidos con sacar a Trump del poder mediante un impeachment.
9. Es imprescindible que los nuevos congresistas prioricen lo humanitario, especialmente con los más necesitados, y frenen las ambiciones desmedidas de una élite empresarial insaciable de dinero y poder, que ha perdido el juicio, el pudor y la humanidad.
10. Con igual patriotismo e integridad, los nuevos legisladores deben comprometerse a destituir de sus cargos a los personajes siniestros con los que Trump ha cogobernado. Deben reemplazarlos por personas de excepcional calidad humana, con una visión filosófica humanista fundada en el amor, la solidaridad y la justicia. Solo con líderes sensibles al sufrimiento humano y con verdadera vocación de servicio podremos construir juntos un mundo mejor para toda la humanidad. Por ello, estadounidenses, el próximo 3 de noviembre votemos para propiciar un cambio de gobernanza en nuestro amado Estados Unidos de América del Norte.

