Por: Miguel Espaillat Grullón
16 de octubre de 2026
1 – En la sección de opiniones al pie de mis artículos, alguien que me trata despectivamente de comunista publica la frase de Margaret Thatcher siguiente: «Un comunista, cuando habla, miente; cuando calla, encubre; cuando tiene poder, roba, y cuando pierde el poder, destruye. Así han construido su historia los comunistas».
2 – Lo contradictorio de esta frase es que Margaret Thatcher es la ex primera ministra del Reino Unido, un imperio construido sobre la base de robar, mentir, callar, destruir y masacrar de la manera más cruel y malvada a medio mundo. Para peor, ella, junto a Ronald Reagan, fueron los que iniciaron la implantación del neoliberalismo a nivel planetario. Este es un modelo económico cuyo mantra es el mercado de la libre competencia, lo que es una falacia, puesto que ahora mismo los países que se deciden a comercializar con China son obligados a desistir de esa práctica, so pena de ser sancionados y su gobierno hasta ser derrocado.
3 – Además, el neoliberalismo ha provocado un aumento de la desigualdad social: la mayoría sufre pobreza extrema, mientras que unos pocos, beneficiados por las privatizaciones y desregulaciones, se han convertido en dueños absolutos de los medios de producción. Esta riqueza, equivalente a concentración de poder político, sumada a la falta de humanidad del sistema capitalista, permite que estos empresarios paguen salarios de miseria a los obreros. Los trabajadores, sin otra opción, deben aceptar estos salarios para sobrevivir en condiciones precarias, viviendo en barrios marginados y alimentándose apenas con lo poco que pueden costear, como arroz con sal, espaguetis y salami. De paso, es de lugar recordar que Ronald Reagan apoyó el apartheid en Sudáfrica, a tal punto que llegó a decir que Nelson Mandela era un hijo de perra. También, a escondidas del Congreso, Reagan vendió muchas toneladas de droga en los barrios marginados de California para con ese dinero apoyar a los contras en Nicaragua.
4 – Según los anticomunistas fanáticos e ignorantes y hasta estúpidos, un comunista, cuando habla, miente; cuando calla, encubre; cuando tiene poder, roba, y cuando lo pierde, destruye. Si esos conceptos son los referentes para identificar al comunismo, entonces, si analizamos las actuaciones de los imperialistas estadounidenses, llegaremos a la conclusión de que los llamados anticomunistas en realidad son comunistas. Demos un repaso a la historia:
5 – Todo comenzó con la llegada, en noviembre de 1620, de unos religiosos cristianos puritanos y fundamentalistas a lo que hoy es Estados Unidos. Con el tiempo y con la Biblia en manos, estos «predestinados a llevar el evangelio de Cristo y la civilización» al llamado Nuevo Mundo, exterminaron con diferentes métodos al 96 % de la población (masacres, desplazamientos forzados, limpieza étnica, hambre, guerra convencional y biológica, etc.). Además, les robaron el 98 % de sus tierras.
6 – Los «indios salvajes» les enseñaron a aquellos «siervos de Jesucristo» a sobrevivir en aquellas tierras bravías cuando en el invierno quedaban sepultadas bajo gruesas capas de nieve. Estos nativos les enseñaron a los ingleses a pescar, a preparar los alimentos de la región, a cazar, a sembrar el maíz, etc.
7 – Diecisiete años más tarde, en 1637, el capitán John Mason, con un grupo armado de puritanos de Nueva Inglaterra, mientras los pequot dormían, cayó sobre ellos, los encerró entre las propias empalizadas de la aldea y les prendió fuego. Quinientos indios murieron esa noche. Después, Mason dijo que «gracias a la Divina Providencia» hubo en el pueblo esa noche ciento cincuenta indios más que de costumbre. Esto es mentir, robar y matar. Años después, los descendientes de estos ingleses y de otros europeos trajeron de África 13 millones de negros para ser esclavizados. A estos esclavizados les daban un «trato tan cristiano» que morían después de 7 años de trabajo forzado, donde el látigo y los grilletes eran el pan de cada día.
8 – En este contexto, sus pares europeos, como los españoles y portugueses, exterminaron 56 millones de nativos en lo que hoy es América y el Caribe. Este genocidio también fue para robarles sus tierras, esclavizarlos, «cristianizarlos y civilizarlos». Es un hecho histórico en el que Hitler se inspiró para llevar a cabo el Holocausto.
9 – El saqueo y las matanzas de los imperialismos en nuestra América hispana son un hecho que se puede clasificar como inverosímil. El oro y la plata sacados principalmente de México, Perú y Bolivia con manos esclavizadas fueron descomunales: unas 185 toneladas de oro y entre 30 mil y 45 mil de plata extraídas del Potosí, valga redundar, sacadas de la tierra con manos esclavas de personas que morían en menos de cinco años, víctimas del trabajo forzado y de los químicos usados en la extracción.
10 – En esta historia cuentan las barbaridades cometidas por el ejército belga por mandato de Leopoldo II, el rey de ese país. Para robar caucho, esclavizaron a todos los congoleños, matando a unos diez millones de ellos por exceso de trabajo y por los sufrimientos y enfermedades colaterales que producían las mutilaciones a sangre fría de las manos u otras partes del cuerpo.
11 – Ejemplos de estos saqueos, mentiras y matanzas como las antecedidas podemos contarlos por decenas de nuestra América y África; pero como una pequeña muestra ilustra lo suficiente, nos abocaremos a citar solo unas cuantas de esta montaña de historias. Simón Bolívar, en su «Carta a Jamaica», da testimonio de estas barbaridades con el estremecedor párrafo siguiente:
«Tres siglos ha —dice Vd.— que empezaron las barbaridades que los españoles cometieron en el grande hemisferio de Colón. Barbaridades que la presente edad ha interpretado como fabulosas, porque parecen superiores a la perversidad humana; y jamás serían creídas por los críticos modernos, si constantes y repetidos documentos no testificasen estas infaustas verdades. El filantrópico obispo de Chiapas, el apóstol de la América, Las Casas, con tanto fervor y firmeza denunció ante su gobierno y contemporáneos los actos más horrorosos de un frenesí sanguinario».
Continuará…

