SANTO DOMINGO, RD.- El creciente uso de medicamentos agonistas del receptor GLP-1, desarrollados para tratar la diabetes y utilizados también en el manejo del sobrepeso y la obesidad, comienza a producir cambios que trascienden el ámbito de la salud y alcanzan los hábitos de consumo y el sector gastronómico.
El doctor Richard Maríne, especialista en nutrición y medicina deportiva, sostiene que este fenómeno está provocando una reducción en la frecuencia con que algunos consumidores visitan restaurantes, así como en las cantidades de alimentos y bebidas alcohólicas que demandan.
Maríne sitúa en alrededor de un 20 % la disminución en la afluencia y el consumo vinculada a este fenómeno. Según explicó, familias que anteriormente acudían a restaurantes cuatro veces al mes estarían reduciendo sus visitas a dos, mientras algunos usuarios de estos medicamentos optan por porciones menores.
Cambios en el apetito y la alimentación
Los medicamentos de esta familia actúan sobre diferentes mecanismos relacionados con el apetito, la saciedad y el vaciamiento gástrico, lo que puede modificar significativamente la cantidad de alimentos consumidos.
El especialista señala que determinados alimentos pueden aumentar las molestias gastrointestinales experimentadas por algunos pacientes durante el tratamiento.
Entre ellos menciona las comidas fritas y con alto contenido de grasa, debido a que estos medicamentos pueden ralentizar el vaciamiento gástrico.
También advierte sobre alimentos y postres con altas concentraciones de azúcar, particularmente en pacientes que experimentan intolerancia gastrointestinal durante el tratamiento.
Entre los efectos adversos que pueden presentarse con los medicamentos GLP-1 se encuentran náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento, cuya intensidad varía entre pacientes.
Menor interés por las bebidas alcohólicas
Otro cambio observado, según Maríne, se relaciona con el consumo de alcohol.
El especialista explica que algunos pacientes tratados con estos medicamentos reportan una disminución del interés por las bebidas alcohólicas, un fenómeno que también está siendo objeto de investigación científica por su posible relación con los mecanismos cerebrales asociados a la recompensa y las conductas adictivas.
Esta línea de investigación ha generado interés sobre el potencial futuro de medicamentos relacionados con GLP-1 para abordar determinados trastornos por consumo de sustancias, aunque estas aplicaciones continúan bajo investigación y no constituyen actualmente una indicación general aprobada para estos fármacos.
Generación Z también modifica el mercado
Maríne considera que la transformación del consumo no puede atribuirse exclusivamente al auge de los medicamentos para el control del peso.
A este fenómeno se suma un cambio generacional caracterizado por un menor interés de algunos jóvenes en el consumo de alcohol y una mayor atención a cuestiones relacionadas con salud y bienestar.
Estas tendencias representan un desafío adicional para restaurantes, bares y empresas vinculadas a la industria de alimentos y bebidas.
Restaurantes tendrán que adaptarse
Para Maríne, estos cambios no necesariamente conducirán a una crisis permanente del sector gastronómico, sino a una transformación de su oferta.
El especialista considera que los establecimientos deberán responder mediante innovación y herramientas vinculadas al Food Tech, incluyendo menús con alternativas más saludables, porciones reducidas, menor presencia de alimentos fritos y una oferta más amplia de bebidas sin alcohol.
La expansión de los tratamientos GLP-1 y los cambios generacionales en los patrones de consumo podrían, de esta manera, impulsar una nueva etapa para la industria gastronómica, en la que salud, tecnología y nuevas preferencias del consumidor tengan un peso creciente.
Nota editorial
Hice un ajuste importante respecto al original: no presentaría como hecho comprobado que los GLP-1 han provocado ya una caída general del 20 % en los restaurantes, porque el texto no aporta el estudio, mercado o período que sustenta esa cifra. La mantuve correctamente como una estimación atribuida al doctor Richard Maríne.
También suavicé afirmaciones médicas absolutas como que los fármacos “bloquean directamente los receptores de satisfacción y recompensa” o que determinados alimentos necesariamente provocan crisis durante 24 horas. Para una noticia de salud, esas afirmaciones requieren evidencia clínica específica.

