Santo Domingo. — Falleció este domingo 6 de septiembre la escritora, periodista y artista de performance dominicana Johan Mijail, una de las voces de la literatura y el pensamiento crítico caribeño contemporáneo, cuya obra estuvo atravesada por el antirracismo, el transfeminismo, la decolonialidad y las disidencias sexuales.
Su muerte llega tras días de una salud delicada que había movilizado una campaña internacional de solidaridad, y en medio de denuncias de personas cercanas sobre un trato marcado por la travestifobia y la gordofobia durante su atención en el Hospital Moscoso Puello, lo que habría incidido en la calidad de los cuidados recibidos en un momento crítico para su vida.
Nacida en 1990 en Santo Domingo y criada en Villa Mella, Mijail ingresó al hospital el 26 de agosto con la presión arterial en 240 y permaneció en cuidados intensivos hasta que los médicos lograron estabilizarla.
Días después, la campaña informó sobre la necesidad urgente de atención especializada para un infarto cerebral y las afectaciones en su visión. El 2 de septiembre, amistades, colegas y artistas de distintos países crearon en GoFundMe “Juntanza de solidaridad para Johan Mijail”, organizada por Maldita Vaina, para acompañar económicamente a la autora y a su madre; la meta inicial de US$5,000 se superó con rapidez.
Es en el marco de esa hospitalización donde allegados denunciaron episodios de discriminación por parte del personal médico, señalando que su identidad travesti y su corporalidad habrían motivado un trato indigno justo cuando su vida dependía de una atención oportuna.
Los fondos recaudados se destinaron a medicamentos, estudios, artículos de cuidado, transporte y manutención de su madre y acompañantes, además de la búsqueda de una clínica privada y especialistas en Santo Domingo.
Su fallecimiento cierra un proceso en el que una amplia red afectiva, cultural y comunitaria se movilizó por su recuperación y, al mismo tiempo, tuvo que enfrentar las barreras discriminatorias del sistema de salud.
Una obra marcada por la identidad y la resistencia
Periodista de formación, escritora y performera, Johan Mijail construyó una obra difícil de separar de su experiencia afrocaribeña, migrante y disidente, desde una escritura y una corporalidad que ella misma definía como travesti, marica y afrodominicana.
Cuestionó las estructuras coloniales, el racismo, la blanquitud y la heteronormatividad, con un enfoque transfeminista y decolonial que le valió reconocimientos como la Beca Migrante del Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, en 2015, y la Beca Catalizadora de TEOR/éTica de Costa Rica, en 2020.
La migración fue central en su producción. Tras estudiar periodismo, vivió parte de su trayectoria fuera de República Dominicana, sobre todo en Chile, y convirtió el desplazamiento, el territorio y la identidad en ejes recurrentes de su pensamiento.
Entre sus títulos figuran Metaficción (2011), Pordioseros del Caribe (2014), Inflamadas de retórica. Escrituras promiscuas para una tecno-decolonialidad (2016, junto a Jorge Díaz), Manifiesto Antirracista. Escrituras para una biografía inmigrante (2018), Santo Domingo is Burning (2020) y su primera novela, Chapeo (2021), que llevó a la literatura un Santo Domingo narrado desde corporalidades que rara vez ocupan el centro de la narrativa tradicional.
El cuerpo como expresión política
Como artista de performance, utilizó su propio cuerpo como soporte político para interpelar el racismo, la homofobia, las herencias coloniales y la moral conservadora, con presentaciones en Alemania, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Uruguay y España.
En 2016 participó en el décimo Encuentro del Instituto Hemisférico de Performance y Política, organizado por la Universidad de Chile y la Universidad de Nueva York, y su obra integró muestras colectivas como Todos los tonos de la rabia, en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León.
Impulsó además Catinga Ediciones, proyecto editorial para publicar y visibilizar escrituras de personas negras, afrodescendientes y de comunidades LGBTQI+.
Una pérdida para la literatura dominicana y caribeña
Su muerte es una pérdida para la literatura dominicana y caribeña y para una generación que encontró en su trabajo otras formas de nombrarse.
Escribió desde los márgenes —la negritud, el cuerpo, la migración, el deseo, la disidencia, el Caribe y la resistencia— y los convirtió en territorio creativo.
Las denuncias sobre su trato en el Hospital Moscoso Puello añaden una dimensión particularmente dolorosa a una trayectoria marcada precisamente por la denuncia de las formas de discriminación que atraviesan los cuerpos y las identidades.
La juntanza que comenzó intentando sostener su vida se transforma ahora en memoria y, para muchos de sus allegados, en exigencia de justicia.
Johan Mijail deja una producción literaria, performática y política que seguirá alimentando las discusiones sobre raza, género, colonialidad y sexualidad, y que también abre una conversación sobre el derecho a recibir una atención médica digna, sin discriminación.
Su cuerpo deja de estar; quedan las palabras, las provocaciones y los espacios que abrió para que otras corporalidades también pudieran contarse.

