¡¡Y dijo que no volvía…!! POR JUAN CRUZ TRIFFOLIO

Fecha de publicación

Sociólogo – Comunicador Dominicano

Nos acabamos de enterar que respondiendo al amor y los vínculos que le atan a su terruño natal volvió la inquieta, expresiva y bullanguera Juanita con sus maletas cargadas de sueños y lejanías.

Cuentan quienes han tenido la oportunidad de saludarla que en su otrora rozagante y encantador rostro ya no abundan los rasgos de la alegría.

Su trajinar luce pausado y pesaroso sin esconder su tristeza generada por los abusivos aumentos de los precios de los principales componentes de la llamada canasta familiar en la República Dominicana.

También hay quienes lamentan que tan pronto como la simpática Juanita se enteró que la libra del pollo en Navidad ronda por los 110 pesos sufrió una depresión sin precedentes que la llevó al borde de padecer los insoportables efectos de una peligrosa sirimba.

Entre ellos no faltaron los que dolorosamente tuvieron que evocar la amarga experiencia vivida por la seductora y angelical dulcinea criolla cuando se enteró que varios de sus apreciados familiares, a plena luz del día, perdieron sus emolumentos y bonos navideños al ser víctimas de despiadados asaltantes callejeros.

Asimismo, existen quienes manifiestan que, a consecuencia de un prolongado apagón, la extrovertida y jaranera visitante tuvo que bailar la rumba aprovechando la luz de la luna llena, limitando la exposición de los provocativos encantos de su piel canela.

Dicen quienes la vieron sufrir aquella decepcionante experiencia que su cuerpo de palmeras amargamente no reflejó, como en otros tiempos, la alegría y el aguardiente que resbalaba por sus caderas.

De igual modo, nos aseguran que las flores y las sonrisas de la inquieta y persistente Juanita se marchitaron tan pronto como se enteró del pillaje escandaloso en Senasa, al estreno de olvidar los recuerdos, el calor de la vieja casa, la exquisita tacita de café y la refrescante agua de la tinaja.

Hay quienes amargamente confirman que ante el calvario de problemas que se vio obligada a resistir, durante su decepcionante periplo navideño por su adora media isla del Caribe, la esforzada, laboriosa y extrovertida mujer dominicana no tuvo otra alternativa que marcharse a una tierra ajena.

Eso sí, en el momento de abordar la nave aérea que le permitiría el viaje incitado por la angustiosa frustración acumulada, alguien que le acompañaba, dejando escapar unas lágrimas, exclamó a viva voz:

– Y dijo que no volvía…!!

triffolio@gmail.com

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