El 17 de julio de 1979, el presidente nicaragüense Anastasio Somoza Debayle abandonó Nicaragua rumbo al exilio, marcando el final de más de cuatro décadas de dominio político de la familia Somoza sobre el país centroamericano. Su salida representó el colapso de una de las dictaduras más prolongadas de América Latina y abrió el camino para el triunfo de la Revolución Sandinista dos días después.
La dinastía Somoza comenzó en 1936, cuando Anastasio Somoza García tomó el poder tras consolidar el control de la Guardia Nacional. Después de su asesinato en 1956, el gobierno pasó a sus hijos, Luis Somoza Debayle y posteriormente Anastasio Somoza Debayle, quien asumió la presidencia en distintos períodos y mantuvo una fuerte influencia sobre las instituciones del Estado.
Durante décadas, el régimen contó con el respaldo de sectores nacionales y de los Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría. Sin embargo, también fue objeto de crecientes críticas por la concentración del poder, la corrupción, las restricciones a las libertades públicas y las denuncias de violaciones a los derechos humanos.
Uno de los hechos que aceleró el desgaste del gobierno fue el devastador terremoto que destruyó Managua en diciembre de 1972. Las acusaciones sobre el manejo de la ayuda internacional deterioraron aún más la imagen del régimen, mientras la oposición política y social ganaba fuerza en todo el país.
Al mismo tiempo, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) intensificó su lucha armada contra el gobierno. A finales de la década de 1970, la ofensiva insurgente, el aislamiento internacional y la pérdida de apoyo interno colocaron al régimen en una situación insostenible.
El 16 de julio de 1979, Somoza presentó su renuncia a la Presidencia. Al día siguiente, 17 de julio, abandonó Nicaragua en un avión con destino a Miami, poniendo fin al gobierno de su familia después de 43 años de predominio político.
Tras su salida, el gobierno provisional no logró contener el avance de las fuerzas sandinistas. El 19 de julio de 1979, los combatientes del FSLN entraron en Managua y proclamaron el triunfo de la Revolución Sandinista, iniciando una nueva etapa en la historia política de Nicaragua.
Después de su exilio, Somoza residió brevemente en Estados Unidos y posteriormente se trasladó a Paraguay, donde recibió asilo político del gobierno de Alfredo Stroessner. El 17 de septiembre de 1980, fue asesinado en Asunción en un atentado atribuido a un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) de Argentina, con apoyo de militantes sandinistas.
La caída de la dinastía Somoza continúa siendo uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia contemporánea de América Latina. Para algunos representa el fin de un régimen autoritario; para otros, el inicio de un nuevo proceso político que transformó profundamente a Nicaragua y cuya influencia continúa siendo objeto de análisis y debate.
Un Día Como Hoy
La sección "Un Día Como Hoy" de El Sol de las Américas recuerda acontecimientos que marcaron la historia de la República Dominicana y del mundo. A través de estas efemérides, buscamos acercar a nuestros lectores a los hechos que cambiaron el curso de las naciones y contribuyeron a comprender mejor el presente.

