Por Hugo J. Vélez Astacio
Quienes me conocen, ya sea porque me han leído, escuchado o conocido como escritor e historiador, soy heterosexual, y amo mucho a las mujeres, y saben que me caracterizo por explayarme con sinceridad. Como dariano fundamentalmente mi interés, se ha centrado en conocer o más bien dar a saber, el legado de la obra de Darío como artista genial de su pluma, mediante su proyecto trascendente que durante su vida desarrolló, creando una poesía modernista que renovó la lengua castellana, así como trasmitir, su vida dramática amando a su patria configurando toda unas características muy singulares en pro que adoptáramos una identidad, que nos asociara con libertad y dignidad nicaragüense en donde el patriotismo, sobresaliera como orgullo nacional, con pensamiento progresista de calidad.
En ese arduo trabajo intelectual, nos hemos referido a igualmente temas delicados del mismo personaje. Temas abordados con suma delicadeza ante la fácil sensibilidad incidentes que pudieran tender hacia la desfiguración de su imagen, y personalidad, que en ningún momento deseamos. Temas polémicos y controversiales, que bien pudieran trastocar la imagen tradicional que se nos ha venido trasmitiendo dada su actitud hacia sus musas, que llenaron sus ilusiones y ensueños literarios, sea en sus bellos cuentos o en sus excelentes poemas eróticos. Previo nos hemos referido a su “Bohemia Inquerida”, mismo asunto al que hemos incluso brindado dos conferencias. Tema o aspecto que le produjo su enfermedad asidua, hacia el buen gusto de los nepentes, ocasión que me permitió referirme a la piedra, que después de más de un siglo de fallecido se le ha lanzado, sobre su supuesta “homosexualidad”, al auscultar el detractor, explorar en su grandioso inventario epistolario manuscrito de relaciones que mantuvo con sus amigos, que complementaron su vivir melancólico, de tristeza y hasta de crisis idílicas, económicas y de soledades ante la falta de un hogar estable; que le hizo dedicarse ser un cantor errante y un oficial aristocrático como periodista, diplomático y representante gubernamental, sin que ello dejara que resaltara su brillo y la gloria de su genialidad. Dicho en castellano chapiollo, hemos hablado de su gusto por la exquisitez, por los vinillos, y del absurdo que Darío fue supuestamente fue homosexual, tema, que no siendo el caso, pretender en esta oportunidad aclararemos algo sobre ese asunto, sabedor que es un tema sensitivo, polémico y controversial.
He de decir que ante consulta con un amigo, éste con algo de asombro, me advirtió lo siguiente: “cuidado Hugo, una vez que abres esa puerta, nunca sabes cuándo cerrarla”. A pesar que siendo un asunto que por tradición y en gran manera la Iglesia Católica lo tiene categorizado como una acción desordenada y pecaminosa, contraria al orden y al bien actuar, y que contraviene la palabra de Dios, en cuanto a la relación que la unión es y debe ser solo entre el hombre y la mujer, dicho fenómeno en esta última época se ha acentuado, debido a organizaciones con intereses afines a dicho movimiento con tendencia sexual, provocando afectaciones serias en los núcleos fundamentales de las sociedades, como es la familia.
El Génesis en cuanto a la creación de la humanidad, donde el hombre y la mujer fueron creados, complementándose y juntándose afectivamente y sexualmente, estando abiertos a la procreación. La influencia tradicional de dicha forma de ser, ha dado lugar a posiciones extremas en algunos países, teniéndose a la fecha que más de 30, sus legislaciones contemplen la penalización de hasta, con la pena capital, por tal actitud o preferencia sexual, y por el contrario otros más de 30 países, apelando a la supuesta defensa de los derechos civiles individuales de los ciudadanos, permiten por manipulación activa de las organizaciones, antes referidas, legalizar la unión matrimonial de personas del mismo sexo, atentando la unidad familiar; asunto que ha dado lugar, que la prensa mundial esté interesada en conocer, que opinan o como consideran dicho tema tan sensible a la sociedad, los líderes mundiales.
En ese sentido, habiéndose el Papa Francisco, referido al respecto sobre la homosexualidad, dijo en entrevista en enero del año 2023, lo siguiente, que por su importancia lo trasmitimos: “Considero que dicha situación personal, si bien nuestra Iglesia lo categoriza, ser un pecado (alterando la naturaleza y funcionamiento de sus géneros originales), debemos decir, que ser homosexual no es un delito, recordando que la falta de caridad con el prójimo, también es un pecado. Todos somos hijos de Dios, y Él nos quiere, así como somos, y con la fuerza que luchamos cada uno por nuestras dignidades.
No cabe duda, dadas las normas y éticas que generalmente prevalecen en las sociedades, los actos públicos derivados de dichos estados, no son bien vistos por indebidos y censurables; más la tendencia o preferencia sexual, que puede de alguna manera estar influenciado por aspectos biológicos o psicosociales en la personalidad de la persona en particular, por lo que en principio deben respetarse y tratarse de manera especial, y en algunos caso de manera profesional, cabiendo decir que deben ser acogidos, primero en la familia, con respeto, sin discriminación y estimulando elevar su autoestima con cariño, ante el supuesto conocimiento, que dicha actitud personal, posiblemente responde a un motivo o motivos incidentes en su personalidad. Siendo o resultando en la persona, ser una situación especial o problemática, el trato en sus relaciones no puede estar sujeto a la etiquetica de ese aspecto en su manera de ser.
Muchas personas con esta índole, son excelentes ciudadanos, inteligentes, y muchos son ejemplos como cristianos comprometidos no solo con la sociedad hacia el progreso y superación de su patria, sino igualmente con la palabra y el evangelio, adorando al Señor y queriendo a sus semejantes como lo establece doctrinariamente la Iglesia y Cristo.
Como pecadores, no estamos condenados, pero no debe hacerse eco a movimientos que desvirtúan el sentido de la naturaleza. Acogerse al buen comportamiento social y cristiano de manera integral, son méritos a la hora que El Señor juzgara.

