El presidente de FUJUDEL plantea que las recomendaciones del estudio realizado por CAPEL a solicitud de la JCE sean convertidas en acciones concretas para fortalecer la participación electoral.
SANTO DOMINGO. – El presidente de la Fundación Justicia y Desarrollo Local (FUJUDEL), Pablo Vicente, advirtió que los niveles de abstención registrados en las elecciones de 2024 representan una señal de alerta para la democracia dominicana y propuso la elaboración de una hoja de ruta nacional hacia las elecciones de 2028.
Vicente sostuvo que las recomendaciones contenidas en el estudio realizado por el Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), a solicitud de la Junta Central Electoral (JCE), deben traducirse en políticas y acciones concretas.
“El principal riesgo sería que este importante estudio termine archivado como un buen diagnóstico. Ahora corresponde dar el siguiente paso: construir una hoja de ruta que establezca responsabilidades, prioridades y acciones concretas para enfrentar las causas de la abstención antes de las elecciones de 2028”, expresó.
Preocupación por la abstención
El presidente de FUJUDEL señaló como particularmente preocupante el comportamiento electoral de los dominicanos residentes en el exterior, donde, según los datos citados, la participación rondó el 19 %, lo que situaría la abstención alrededor del 81 %.
También destacó que la investigación identifica factores que van más allá de una simple apatía hacia las elecciones.
Según los resultados citados por Vicente, el 47 % de los consultados considera que las opciones electorales representan “más de lo mismo”, un dato que, a su juicio, evidencia desafección respecto a la oferta política.
Al mismo tiempo, indicó que el 74 % de la población continúa respaldando la democracia como sistema de gobierno.
“Esto significa que no estamos necesariamente frente a ciudadanos que rechazan la democracia, sino ante ciudadanos que demandan una política más creíble, mejores propuestas y una representación con mayor capacidad de conectar con sus necesidades”, afirmó.
Responsabilidad de partidos y candidatos
Vicente, especialista en derecho electoral y catedrático universitario, consideró que enfrentar la abstención no puede ser una responsabilidad exclusiva de la Junta Central Electoral.
Reconoció que la JCE tiene funciones relacionadas con la accesibilidad, educación electoral y organización de los comicios, pero sostuvo que los partidos políticos y sus candidatos también deben asumir responsabilidades.
“No podemos pretender resolver un problema político únicamente con medidas administrativas”, manifestó.
El dirigente de la sociedad civil planteó que la hoja de ruta hacia 2028 sea elaborada con la participación de la JCE, partidos políticos, sociedad civil, academia y otros actores del sistema democrático.
Cinco prioridades hacia 2028
Entre las áreas que Vicente considera prioritarias figuran la recuperación de la confianza ciudadana, el fortalecimiento de la educación cívica y electoral, una mayor conexión de los partidos con las demandas sociales, la revisión de las barreras para ejercer el sufragio y medidas dirigidas a facilitar la participación electoral de los dominicanos residentes en el exterior.
De acuerdo con los resultados del estudio citados por FUJUDEL, la abstención presenta una concentración importante en áreas urbanas, mientras factores como la confianza, la percepción sobre la utilidad del voto y la valoración de la oferta electoral tendrían mayor incidencia que la edad y el género.
Vicente consideró que el país dispone de tiempo para implementar medidas antes de las próximas elecciones generales, pero advirtió que las acciones no deben dejarse para el período inmediatamente anterior a los comicios.
“De cara a 2028 tenemos tiempo suficiente para actuar, pero no debemos esperar al próximo proceso electoral para comenzar”, sostuvo.
El presidente de FUJUDEL valoró la investigación realizada por CAPEL, aunque consideró que su impacto dependerá de que las instituciones y actores políticos conviertan sus recomendaciones en medidas verificables.
“El desafío ahora es convertir ese conocimiento en una hoja de ruta nacional para recuperar la confianza, acercar la política a la ciudadanía y lograr que en 2028 más dominicanos entiendan que su voto puede hacer la diferencia”, concluyó.

