Por Pablo Vicente
Tres millones de dominicanos ya tienen la nueva cédula. Es una cifra que merece ser valorada, pero también obliga a formular una pregunta: ¿y ahora qué?
La Junta Central Electoral (JCE) ha dado un paso importante en la renovación del documento de identidad y electoral. Sin embargo, todavía quedan alrededor de 5.3 millones de ciudadanos pendientes. Por eso, más que celebrar una cifra, debemos asumirla como un llamado a no bajar la guardia.
El reto adquiere una dimensión mayor cuando miramos hacia las elecciones de 2028. La cédula no solo identifica a los ciudadanos; también constituye el documento fundamental para el ejercicio del derecho al voto. Garantizar que quienes estén habilitados para votar cuenten oportunamente con su documento debe ser una prioridad para la democracia dominicana.
La JCE tiene el reto principal
La responsabilidad principal corresponde, naturalmente, a la JCE, que debe continuar acercando el proceso a la ciudadanía y eliminando las barreras que puedan dificultar la renovación.
Alcanzar tres millones de nuevos documentos demuestra que el proceso avanza. Pero el dato también permite dimensionar el trabajo que todavía queda por delante.
No basta con iniciar un proceso de renovación; es necesario mantener una estrategia sostenida que permita incorporar progresivamente a los ciudadanos que aún no han realizado el trámite.
Los partidos políticos también tienen responsabilidad
Este esfuerzo no puede descansar únicamente sobre el órgano electoral.
Los partidos políticos también tienen un papel que desempeñar. Sus estructuras territoriales les permiten llegar a comunidades, dirigentes, militantes y simpatizantes para orientar y motivar a la población a obtener la nueva cédula.
No se trata de sacarle provecho político al proceso, sino de asumir una responsabilidad cívica y democrática.
La renovación de la cédula interesa a todos los sectores porque está vinculada tanto con la identificación ciudadana como con la participación electoral.
El desafío de llegar preparados a 2028
Los tres millones alcanzados son una buena noticia, pero no deben convertirse en motivo para disminuir el ritmo.
Por el contrario, deben servir de impulso para llegar a los millones que todavía faltan.
De aquí a 2028 todavía queda camino por recorrer. Y la meta debe estar clara: que ninguna persona habilitada para tener su cédula llegue al próximo proceso electoral sin haber tenido la oportunidad de obtenerla.
La nueva cédula es un proyecto de la JCE, pero su éxito es una responsabilidad nacional.
Tres millones es un buen comienzo; el verdadero éxito llegará cuando todos los ciudadanos que deban tenerla la tengan.
Pablo Vicente es abogado, profesor universitario, especialista en Derecho Electoral y presidente de FUJUDEL.

