Por Hugo Vélez Astacio
Atendiendo dar continuidad a los amigos que dicen que solo aspectos de locuras y temas alusivos, estoy escribiendo, y habiéndome encontrado a un amigo que tenia rato de no ver, que me dijo que ahora siendo él, un culto hombre de las letras academico, nuestra conversación iba a ser en exclusivo un dialogo versos de altura; me sonri, asunto me hizo recordar la obra fenomenal que entre platicas y solo platicas, pero con significativos sentidos sobre la vida, la historia y verdad, con libertad da lugar, la justicia idónea.
Sin visos de pretender normar una utopía idealoginizadora ante las leyes de moralidad y éticas, don Miguel de Cervantes, dio lugar a un ser andante, Caballero de triste figura, mediante coloquio con su plática con su escudero, así como versos y lenguaje desarrolló e inventó la novela más excepcional modernidad.
No dialogó, sino platica y platica, con contenido no trillado ni superficial, pero si de una importancia quijotesca e ideal caballero a costa resaltar una locura ideal, como hidalgo con acciones lógicas y cuerdas con liricas expresiones relatadas en platicas y leguajes de una cordura con sentido, ameno y conversacional maravilloso digno de la literatura universal.
Es Cervantes ese “que creció en Castilla La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme” al ansia de la reina en la Provincia de Toledo, Cervantes el ingenioso hidalgo creador de don Quijote y Sancho Panza, realizó en legua hecha texto, sin pretensiones ni sesudas palabras, dar lugar a la obra mas excelsa y maravillosa en el habla español.
Variantes cómicas con sentido identitario, permitió la idealidad de justicia, mediante el habla legua española, versos cervantinos integradores de lenguaje de la literatura universal.
Nuestra lengua es esa facultad o virtud que se da a conocer en cualquier tiempo que en gran menera sigue viva, porque es flexible, y docil afecuandose al facil manejo de la palabra. Bendita palabra.

