Especialistas en nutrición recomiendan combinar vegetales, proteínas saludables y cereales integrales para mejorar la calidad de la alimentación y reducir el riesgo de enfermedades.
Santo Domingo, 8 de octubre de 2026. — Comer saludablemente no significa dejar de disfrutar los alimentos ni seguir dietas costosas. La clave está en seleccionar productos nutritivos, controlar las porciones y mantener una alimentación variada.
La Escuela de Salud Pública de Harvard propone un método sencillo conocido como el Plato para Comer Saludable, que permite organizar las comidas diarias sin necesidad de contar cada caloría.
¿Cómo debe estar dividido nuestro plato?
La recomendación consiste en distribuir los alimentos de la siguiente manera:
50 % de vegetales y frutas: aportan vitaminas, minerales y fibra que favorecen el funcionamiento del organismo.
25 % de cereales integrales: avena, arroz integral y otros granos que proporcionan energía y fibra.
25 % de proteínas saludables: pescado, pollo, habichuelas, lentejas y frutos secos.
También se recomienda utilizar aceites vegetales saludables con moderación y preferir el agua frente a las bebidas azucaradas.
Pequeños cambios, grandes beneficios
La Organización Mundial de la Salud recomienda consumir al menos 400 gramos diarios de frutas y vegetales para las personas mayores de diez años, además de limitar el exceso de sal y los azúcares libres.
En República Dominicana, alimentos tradicionales como las habichuelas, el aguacate, la auyama, las berenjenas y las frutas tropicales pueden formar parte de una alimentación equilibrada.
No es necesario eliminar por completo el arroz ni otros alimentos habituales. Lo importante es combinar adecuadamente las cantidades y dar mayor presencia a los vegetales.
La alimentación saludable comienza en casa
Preparar comidas con ingredientes frescos, reducir las bebidas azucaradas y controlar el consumo de productos ultraprocesados son medidas que pueden contribuir a mejorar la salud a largo plazo.
Una alimentación equilibrada no depende de un alimento milagroso, sino de los hábitos que repetimos cada día.

