Por Carlos Díaz Picasso
Cuando estés sola,
Sin nadie a quien acudir,
Abraza mis recuerdos,
Insiste en mí.
Cobíjate en aquella llamada,
Como loco te pedí,
Que me diera tu amor,
Que seas para mí.
Cuando en soledad te encuentres,
Recuerda lo feliz,
Aquel beso aún vive en mí,
Igual que tú existir.
Caminar contigo,
Atados de manos,
Comiéndonos a besos,
Nuestros labios helados.
Aun guardo tus latidos,
Tu reír, mi sufrir,
El sonido a cremallera,
A broche de sostén.
Borra lo bien que hiciste por herir,
Rompe las voces, tu silencio retumba en mí,
No camines hacia la partida que viví sin ti,
Nuestro amor merece el revivir.
En lejanas sombras,
En sordas campana,
En ausencia y en vacío,
Que han saciado mi hastío.
No estés sola,
Recuerda lo que ayer sentí,
Siempre seré,
Tu Picasso, por ti.

