Por Hugo Vélez Astacio
Hace unos seis (6) años, no siete (7) todavía, sufrí dos (2) accidentes que me limitaron el uso para poder caminar bien.
DIOS, al crearnos, a pesar de fijarnos con debilidades y fragilidades, nos dotó de una serie de virtudes y fortalezas, con capacidades y libertad de superarnos.
En concordancia con su palabra celestial: “Él te acecha como fiera, pero tu deber es dominarlo”.
Los hombres podrán vencer el pecado, podrán vencer el mal; no es un problema llevar una herencia genética o estar predeterminado; es una responsabilidad actuar con libertad (Fco. J. B. L.).
La vida es bella y dura. Su camino es de trasiego, con grandes sentimientos y valores, en donde la mujer es su complemento amado para llegar a ser grande. Por lo que amarlas con ternura y nobleza, con cariño, respeto, fineza y dedicación esmerada. Ellas dan energía a una vida plena.
Si bien gran esfuerzo nos cuesta superar las limitaciones de la actual situación, las supero, sin renegar ni un instante del SEÑOR; al contrario, a Él agradezco el don de mi vida, en esta vida nuestra, admirando al margen lo magno de la realidad de la naturaleza y lo bello de la belleza que proporcionan los paisajes, que rítmicamente los frondosos árboles bailan al son de los cielos, vientos activos que nos hacen vivir y estar presentes del vivir de la vida.
Como varón, amo las siluetas de las hermosas mujeres, con el mismo amor y arte de las bellezas de sus artísticas figuras. ¡Qué linda es la vida inmensa azul que disfrutamos!
¡Gracias, Señor!

