Por Hugo Vélez Astacio
La vida, amplia y vasta en el mundo de la tierra, se desarrolla ante el poder y la mentira de una privilegiada minoría, en donde resulta dudosa la verdad de sus posiciones y cuya existencia opresora cercena y merma la libertad sagrada.
En medio de esta realidad, la individualidad de los ciudadanos y su felicidad, aun ante la falta de libertad económica, por no decir la miseria, encuentran en principio un espacio para vivir.
Cabe decir que la libertad de los hogares en comunidad, asunto y aspecto que ha prevalecido durante las diversas épocas del pasado, sobrevive.
El ideal del hombre se ha oscurecido. Nos encontramos en un período penoso, que esperamos sea transitorio por las dificultades y el dolor que arrastra.
¡Oh, alegría y libertad, no huyas! Alimenta las almas y la conciencia de nuestros espíritus.
Hugo Vélez Astacio

