Especialista del Instituto Espaillat Cabral advierte que las complicaciones oculares asociadas a la diabetes pueden avanzar sin síntomas y recomienda evaluaciones oftalmológicas periódicas.
SANTO DOMINGO, RD.– La diabetes puede provocar alteraciones progresivas en la retina sin que las personas afectadas experimenten molestias o cambios evidentes en su visión. Esta condición convierte a la retinopatía diabética en una amenaza silenciosa para la salud ocular y resalta la importancia de los exámenes oftalmológicos periódicos.
La doctora Patricia Fernández, especialista en Retina y Vítreo del Instituto Espaillat Cabral, explicó que la diabetes puede dañar los pequeños vasos sanguíneos encargados de nutrir la retina, el tejido situado en la parte posterior del ojo que permite captar las imágenes.
Cuando los niveles de glucosa en sangre permanecen elevados durante períodos prolongados, estos vasos pueden deteriorarse y favorecer el desarrollo de la retinopatía diabética.
Una enfermedad que puede avanzar sin síntomas
La especialista señaló que esta complicación puede afectar tanto a personas con diabetes tipo 1 como tipo 2.
Entre los factores relacionados con su aparición y progresión se encuentran el tiempo de evolución de la diabetes, el control de la glucosa, la presión arterial y los niveles de colesterol.

Uno de los principales riesgos es que la enfermedad puede avanzar mientras el paciente continúa realizando sus actividades cotidianas sin advertir cambios en su capacidad visual.
En sus etapas iniciales, la retinopatía diabética puede producir pequeñas alteraciones en los vasos sanguíneos de la retina. A medida que progresa, pueden presentarse filtraciones de líquido, hemorragias y formación de vasos sanguíneos anormales.
Estas alteraciones pueden comprometer el funcionamiento de la retina y, en casos avanzados, ocasionar una pérdida considerable de la visión.
El edema macular diabético también afecta la visión
Otra complicación asociada a la diabetes es el edema macular diabético, que ocurre cuando se acumula líquido en la mácula, la región central de la retina responsable de distinguir los detalles finos.
Esta condición puede dificultar actividades habituales como leer, conducir, utilizar dispositivos electrónicos o reconocer rostros.
La doctora Fernández advirtió que, aunque la enfermedad puede desarrollarse sin síntomas, existen señales que requieren atención oftalmológica, entre ellas visión borrosa o fluctuante, dificultad para enfocar, manchas oscuras, aparición repentina de puntos flotantes y pérdida de parte del campo visual.
Importancia de los exámenes de fondo de ojo
La especialista destacó la necesidad de realizar evaluaciones de fondo de ojo, incluso cuando el paciente considera que su visión es normal.
Este examen permite observar el estado de la retina e identificar alteraciones que todavía no producen síntomas.
En determinados casos, los especialistas pueden recurrir a estudios complementarios, como la tomografía de coherencia óptica (OCT), para examinar con mayor detalle las estructuras de la retina y detectar acumulaciones de líquido.
La detección temprana permite establecer un seguimiento adecuado y valorar las alternativas de tratamiento antes de que se produzcan daños visuales significativos.
Tratamientos y medidas de prevención
El manejo de la retinopatía diabética depende de la etapa de la enfermedad y de las características de cada paciente.
Cuando es necesario intervenir, existen opciones como las inyecciones intravítreas, los tratamientos con láser y, en situaciones más complejas, la cirugía vitreorretiniana.
La doctora Fernández enfatizó que el control adecuado de la diabetes desempeña un papel fundamental en la protección de la visión.
Mantener niveles apropiados de glucosa, controlar la presión arterial y el colesterol, seguir las indicaciones médicas y adoptar hábitos saludables contribuyen a disminuir el riesgo de complicaciones o retrasar su progresión.
Cuidado visual como parte del seguimiento de la diabetes
El Instituto Espaillat Cabral recomienda integrar las evaluaciones oftalmológicas al seguimiento médico habitual de las personas con diabetes.
La institución subraya que los controles periódicos, incluso en ausencia de síntomas, permiten detectar oportunamente alteraciones de la retina y adoptar medidas para preservar la visión y la calidad de vida de los pacientes.

