Matera, Italia.– En el sur de Italia existe un lugar donde las viviendas parecen surgir directamente de la montaña. Son los Sassi de Matera, un extraordinario conjunto de casas, iglesias, calles y espacios excavados en la roca cuya historia se remonta a miles de años.
Ubicados en la ciudad de Matera, en la región de Basilicata, los Sassi constituyen uno de los asentamientos humanos más singulares del mundo. La UNESCO señala que esta zona presenta evidencias de ocupación humana desde el Paleolítico y constituye un ejemplo excepcional de adaptación del ser humano a su entorno natural.
Una ciudad construida dentro de la roca
A diferencia de una ciudad convencional, buena parte de los antiguos espacios habitables de Matera fueron excavados directamente en la piedra caliza.
Con el paso de los siglos, las cuevas naturales fueron ampliadas y transformadas en viviendas, almacenes, establos, cisternas e iglesias. Sobre unas casas se levantaron otras, creando un paisaje urbano en el que los techos de algunas viviendas llegaron a funcionar como calles y caminos para las construcciones situadas encima.
Los dos grandes sectores históricos son conocidos como Sasso Caveoso y Sasso Barisano.
El complejo también desarrolló un ingenioso sistema para recoger y almacenar el agua de lluvia, fundamental para mantener una población numerosa en un territorio con recursos limitados.
De hogar ancestral a símbolo de pobreza
Pero la extraordinaria historia de Matera tuvo también uno de sus capítulos más difíciles durante el siglo XX.
Miles de personas continuaban viviendo en las antiguas cuevas en condiciones extremadamente precarias. Algunas viviendas carecían de servicios básicos y familias numerosas podían compartir los espacios con animales domésticos.
La situación adquirió notoriedad nacional hasta convertirse en símbolo de las profundas desigualdades existentes en el sur de Italia.
En 1952, el Estado italiano aprobó una ley para trasladar a buena parte de la población de los Sassi hacia nuevas viviendas construidas fuera del antiguo asentamiento.
Comenzó así un proceso de desalojo que dejó numerosas cuevas y viviendas abandonadas.
El sorprendente renacimiento de los Sassi
Lo que durante años fue considerado un problema social comenzó posteriormente a ser observado desde otra perspectiva.
Italia comprendió que detrás de aquellas condiciones de pobreza existía también un patrimonio arquitectónico y cultural excepcional.
A partir de la segunda mitad del siglo XX comenzaron proyectos destinados a recuperar los antiguos barrios, rehabilitar viviendas y proteger sus iglesias y estructuras rupestres.
El reconocimiento internacional llegó en 1993, cuando los Sassi y el Parque de las Iglesias Rupestres de Matera fueron inscritos como Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Cuevas convertidas en hoteles y restaurantes
Hoy resulta difícil imaginar que muchas de las estructuras que atraen visitantes de todo el mundo estuvieron abandonadas.
Los Sassi albergan actualmente viviendas restauradas, alojamientos turísticos, hoteles instalados dentro de antiguas cuevas, restaurantes, cafés, talleres artesanales y espacios culturales.
La rehabilitación ha procurado conservar las características originales de numerosas construcciones mientras incorpora servicios propios de la vida contemporánea.
De esta manera, una habitación excavada en piedra que hace décadas representaba condiciones de vida extremadamente difíciles puede formar hoy parte de un alojamiento turístico.
Una ciudad de iglesias excavadas en piedra
Otro de los grandes tesoros de Matera se encuentra en sus iglesias rupestres.
El territorio conserva más de un centenar de estos espacios religiosos, muchos excavados directamente en la roca y algunos decorados con antiguos frescos.
Iglesias, monasterios, ermitas y santuarios muestran que las cuevas no fueron utilizadas únicamente como viviendas: durante siglos también constituyeron importantes espacios de vida religiosa.
Un paisaje que parece salido de tiempos bíblicos
La apariencia de Matera es tan particular que el cine la ha utilizado para representar ciudades de la antigüedad.
El director italiano Pier Paolo Pasolini filmó allí El Evangelio según San Mateo, mientras que Mel Gibson utilizó Matera como escenario para La Pasión de Cristo.
Sus calles de piedra, cuevas, desniveles y construcciones antiguas permiten recrear visualmente escenarios que recuerdan a Jerusalén y otros lugares del mundo bíblico.
De la marginación a Capital Europea de la Cultura
La transformación alcanzó otro momento simbólico cuando Matera fue Capital Europea de la Cultura en 2019.
En pocas décadas, la ciudad pasó de representar uno de los grandes problemas sociales del sur italiano a convertirse en referente internacional de recuperación del patrimonio histórico.
Y esa quizás sea la mayor curiosidad de los Sassi de Matera.
Durante miles de años el ser humano excavó la montaña para convertirla en hogar. En el siglo XX esas mismas viviendas fueron abandonadas porque ya no reunían condiciones adecuadas para vivir.
Décadas después, fueron recuperadas y transformadas en uno de los paisajes urbanos más extraordinarios de Europa.
Los Sassi de Matera demuestran que un lugar puede pasar del abandono y la pobreza a convertirse en patrimonio cultural admirado por el mundo, sin borrar las huellas de quienes lo habitaron durante generaciones.
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