La ruta electoral hacia el 2028

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Por Pablo Vicente

La democracia no comienza el día en que se abren los colegios electorales. Comienza mucho antes, cuando las reglas están claras y las fechas están definidas. En ese sentido, el Calendario de Actividades Administrativas y Plazos Legales 2025–2028 publicado por la Junta Central Electoral no es un simple documento técnico: es la hoja de ruta institucional que ordena el próximo ciclo político del país.

Cada fecha consignada allí representa una pieza del engranaje democrático. Y aunque la ciudadanía suele concentrarse en el día de las elecciones presidenciales, el proceso real es mucho más amplio y progresivo.

El primer gran hito llegará en octubre de 2027, cuando las organizaciones políticas celebren sus primarias internas. Ese mes será decisivo porque marcará el inicio formal de la competencia electoral. Más que escoger candidatos, las primarias pondrán a prueba la transparencia interna de los partidos, la aplicación de la equidad de género y la capacidad tecnológica del sistema electoral.

Luego, el país vivirá su primera gran cita en las urnas el domingo 18 de febrero de 2028, fecha establecida para las elecciones municipales. Ese día se elegirán alcaldes, vicealcaldes, regidores, directores distritales y vocales. Aunque muchas veces estas elecciones reciben menos atención mediática, son fundamentales: el gobierno local es el Estado más cercano al ciudadano y el que impacta directamente la vida cotidiana.

La jornada central del calendario está fijada para el domingo 21 de mayo de 2028, cuando se celebrarán las Elecciones Ordinarias Generales para escoger Presidente y Vicepresidente de la República, senadores y diputados. Ese día confluirán años de planificación administrativa, tecnológica y jurídica. No es solo una fecha electoral; es la culminación de un proceso institucional que comenzó formalmente algunos años atrás.

El calendario también prevé un escenario constitucional clave. Si ninguna candidatura presidencial obtiene la mayoría absoluta en mayo, se convocará una segunda vuelta el domingo 25 de junio de 2028, último domingo de junio.

En todo este proceso, la planificación anticipada ha sido una constante bajo la presidencia del presidente de la JCE, Román Andrés Jáquez Liranzo. La institucionalidad electoral ha apostado por la organización temprana, la modernización tecnológica y la transparencia de los plazos como garantía de confianza pública.

Las elecciones de 2028 no empiezan en mayo de ese año. Empiezan ahora, con cada reglamento aprobado, cada capacitación ejecutada y cada sistema auditado. La democracia dominicana tiene fechas claras. Y cuando las fechas se respetan, se fortalece la credibilidad del sistema, en definitiva más que un calendario, lo que está en juego es la cultura democrática del país: cumplir los plazos, respetar las reglas y entender que la estabilidad política no es fruto de la improvisación, sino de la planificación.

El autor es abogado, máster en derecho electoral, presidente de fujudel y catedrático universitario fujudel@gmail.com

 

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