Especial: Dr. Carlos Tünnermann Bernheim
Por Hugo Vélez Astacio
Al presentar un estudio y remitírselo humildemente como un ensayo criollo al finado doctor Carlos Tünnermann B. (marzo de 1933-marzo de 2024), ensayo e investigación que contenía los diversos manuscritos que el poeta Rubén Darío había realizado sobre su poema «Caupolicán», recibí a cambio, con sorpresa, un telefonazo en que expresó que le parecía interesante, sugiriéndome que debía presentarlo en público y que él estaba anuente a acompañarme en el evento cultural, con todo placer, asunto que acepté.
Al escribir este escrito, espero que este testimonio sea para profundizar la vocación republicana y democrática en el sentido educacional del finado doctor Tünnermann, en cuanto al valor de su ejemplo, que institucionalmente e intelectualmente profesó en su vida. Él ejerció muchos cargos relacionados con el aspecto educativo; ostentó el haber sido, con magnificencia, Secretario General del Consejo Superior Universitario Centroamericano; miembro ejecutivo de la UNESCO; Doctor Honoris Causa de una decena de universidades de América Latina; ministro de Educación.
Sus principios educacionales no ya de él, sino de la República.

Durante el evento literario, que tuvo un extenso espacio, me brindó la oportunidad de fraternizar personalmente con el finado doctor, quien, con su alto sentido visionario, me expresó luces sobre la importancia de dar a conocer la integridad e historia vivencial de Darío, quien había sido un nicaragüense que, sin pretender ser un ser pedagógico, su palabra literaria que renombró la lengua castellana, de manera bella, con arte, métricamente y con lírica musical, lo abordó todo.
Aquel dominio del finado doctor Tünnermann acrecentó mi intelecto al tomar con mucha atención sus aportes, destilando él su sentido humanístico que, como rector, con serenidad y humildemente, se daba a conocer. Figura y personaje de esa talla realza la grandeza educacional nicaragüense. Con gratitud, los ciudadanos asistieron en gran público, y el auditorio central de la amplia librería de Hispamer hizo de mí un orgullo, en el que me sentí nervioso y pequeño ante la asistencia del doctor a mi lado, acompañado además de dos bisnietos de Darío, entre ellos mi amigo, el ingeniero Rubén Darío IV.
El Toqui, el Toqui, clama la conmovida casta
Anduvo, anduvo, anduvo, la aurora dijo basta
e irguióse la alta frente del gran Caupolicán.
No cabe duda, esa poesía es de lo formidable.
Las dos fotos fueron tomadas con mi celular durante el evento cultural.
La primera, de conjunto: a mi derecha, el doctor Tünnermann, y a mi izquierda, el ingeniero Rubén Darío IV.
En la otra foto, aparezco en el evento con el doctor Tünnermann.

