kast y kaiser: la derecha a incubar tras el fracaso comunista en Chile

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Ariel Montoya

Chile es un país admirable no solo por su belleza patrimonial y su riquísimo acervo cultural; es grande, además, por su inquebrantable coraje frente al comunismo. Es, ideológicamente, uno de los países más disputados, sobre todo por la codicia y la rapiña comunista, con Fidel Castro a la cabeza, pero también desde antes. Ahora, por sus vientos astrales corre el oxígeno democratico con la presidencia de José Antonio Kast y, en ese orden, cuenta con el relevo electoral subsiguiente de Johannes Kaiser, el joven líder libertario quien posee un discurso intenso y claro, dispuesto a fulminar los resabios y taras marxistas que aún pululan en miles de chilenos.

Este no es un país cualquiera en el mapa político de América Latina. Es el laboratorio más intenso donde se han probado —y confrontado— los grandes modelos ideológicos del continente. Desde el socialismo de la Unidad Popular hasta el liberalismo económico más radical, pasando por la “transición democrática”, Chile ha vivido en pocas décadas lo que a otros países les ha tomado generaciones.

Ahora, con la irrupción de esta nueva derecha en el Poder representada por Kast del Partido Republicano, y el ascenso de Johannes Kaiser, ese ciclo histórico deja atrás ese ofuscado pasado de subversivas telarañas estatistas desde el gobierno de Salvador Allende.

Después de la experiencia totalitaria en la isla, Chile fue (1970-1973), la segunda incursión soviética en América Latina; luego le siguió Nicaragua y Venezuela siendo los resultados por todos conocidos en sus dimensiones de colapso y desastre.

Es imposible asomarse al panorama de esa nación sin fijar la mirada en el quiebre que representó la salida del gobierno socialista, conocido por la prensa izquierdista y las subsiguientes teorías sociales como “golpe de Estado”, el cual ha marcado un antes y un después en la historia contemporánea.

No obstante, la gama de desmitificaciones que, tanto en ese país como en otros, viene desgajándose de los vitrales propagandísticos de las llamadas revoluciones populares —reivindicativas para los más pobres— replantea cada vez con más racionalismo político que este, en el caso de Chile, no fue dado al nivel en que se ha magnificado.

De esa historia convulsa y manipulativa está aún empapado gran parte del ideario ciudadano de esa gran nación. De ahí que todavía predomine mucha sustancia ideológica gerenciada por los manuales del marxismo y llevada a la realidad de la vida pública por el Partido Comunista, unido al Frente Amplio de Gabriel Boric, hasta hace pocas semanas presidente.

De ahí tantas teorías criminalizando a unos —la Junta cívico-militar que asumió las riendas del poder— y enalteciendo a otros que intentaron recuperar el espacio perdido tras la caída de Allende. Desde la salida del general Pinochet, y aún con los dos períodos presidenciales de Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022), es hasta ahora que arriba un gobierno de derecha con identidad definida.

Lamentablemente, las administraciones de la llamada transición dejaron mucho que desear y se bambolearon entre la complacencia hacia la izquierda y la implantación de políticas socialistas, especialmente bajo Michelle Bachelet, hoy altamente cuestionada.

Mafalda Salas Cordero, ferviente luchadora anticomunista y conocedora desde las entrañas de cuanto ha padecido su país, considera que se necesita gobernabilidad y civismo con mano dura. Nada de más metros incendiados ni chantajes de una izquierda violenta y corrosiva.

"Lo que veo aquí es que los zurdos han trabajado tanto en contra de los derechos humanos del general Pinochet y de su administración, que mienten y mienten; pero la gente votó justamente por lo que nos dieron los militares: orden”, comenta.

Mientras América se suma a nuevas iniciativas integracionistas e identitarias desde el punto de vista continental —como la alianza geopolítica “Escudo de las Américas”, impulsada por la administración Trump—, veremos cómo Kast lleva a cabo su juego. Su discurso viene siendo directo, sin ambigüedades y sin complejos históricos. Su defensa del libre mercado y el orden institucional confronta a la izquierda, lo que avizora esperanzas altamente propositivas.

Y, en la acera del recuento social veremos a un Kaiser empujando aún más el péndulo político hacia la experiencia libertaria, esa que tanto bien hará por Chile.

El autor es escritor y periodista nicaragüense exiliado en Estados Unidos. Columnista internacional y vocero del Partido Liberal Independiente en el Exterior.

Avíseme si por este otro correo le llegó el artículo,

Muchos saludos

Ariel Montoya

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