Giani Vicini, Trujillo y la Feria de Santo Domingo y el modelo urbano del EUR de Roma

Fecha de publicación

Por Víctor Manuel Grimaldi Céspedes

La Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre, inaugurada en Santo Domingo el 20 de diciembre de 1955, fue concebida desde su origen como algo más que un evento temporal.

A diferencia de muchas exposiciones internacionales del siglo XX, pensadas para durar unos meses y desaparecer sin dejar rastro, la Feria dominicana se diseñó como una pieza urbana permanente, un fragmento de ciudad planificada que debía sobrevivir al acontecimiento que la justificaba.

La Feria, hoy Centro de los Héroes, fue y sigue siendo un punto de referencia de la República Dominicana que se originó en el viaje de Rafael Trujillo a España y Roma en Junio de 1954.

Venía de Europa. En particular, del EUR (Esposizione Universale di Roma), concebido en Roma como una exposición universal que terminó convirtiéndose en uno de los distritos urbanos más reconocibles de la capital italiana.

El EUR no fue una feria desmontable, sino una ciudad nueva organizada a partir de ejes monumentales, plazas abiertas, volúmenes arquitectónicos autónomos y una clara jerarquía espacial. La exposición era el pretexto; la ciudad, el verdadero objetivo.

Screenshot

La Feria de Santo Domingo adoptó ese mismo método urbano. No copió edificios concretos ni buscó reproducir estilos de manera literal. Lo que tomó fue la lógica: la feria como infraestructura duradera, como ordenamiento del espacio, como anticipo del crecimiento futuro de la ciudad.

El trazado, las explanadas, la separación de pabellones, la claridad de los recorridos y la centralidad simbólica obedecen a esa misma concepción racional.

En ambos casos, Roma y Santo Domingo, el espacio se organiza a partir de grandes ejes rectilíneos, pensados para ser leídos a distancia. No hay laberintos ni improvisaciones.

La ciudad se presenta como un conjunto comprensible, donde el visitante —y luego el ciudadano— sabe siempre dónde está y hacia dónde se dirige.

La monumentalidad no reside en la ornamentación, sino en la escala, en la proporción entre los edificios y los vacíos que los rodean.

Un elemento esencial de esta lógica es el uso de la escultura como estructura urbana. En el EUR romano, ciertos edificios cumplen la función de hitos visuales que organizan el conjunto.

En Santo Domingo, esa función recayó en el Coloso de la Feria y en el monumento de “la bolita del mundo”. No era el coloso una estatua decorativa ni un adorno aislado: era un punto de referencia, un anclaje visual que ordenana el espacio circundante y establecía una relación directa entre la arquitectura, la escala humana y el paisaje urbano.

El Coloso y la “bolita” cumplían exactamente el mismo papel que los grandes volúmenes simbólicos del EUR: orientar, jerarquizar, dar sentido al conjunto.

La arquitectura de la Feria dominicana comparte también el lenguaje formal del modelo romano: volúmenes geométricos simples, superficies limpias, ornamentación mínima y una clara preferencia por la masa sobre el detalle.

Son edificios pensados para durar, para resistir el clima, para ser reutilizados. Esa sobriedad no es pobreza expresiva; es funcionalidad urbana.

Gracias a ella, muchas de las estructuras de la Feria pudieron adaptarse posteriormente a nuevos usos sin perder coherencia. Varios ministerios funcionaron por años y se convirtió en el centro jerárquico del Poder Judicial.

El Congreso Nacional y el Ayuntamiento Nacional tienen allí sus respectivos palacios.

El verdadero parentesco entre Roma y Santo Domingo se revela con el paso del tiempo. El EUR, interrumpido por la guerra, renació como distrito administrativo, cultural y direccional.

La Feria de Santo Domingo, una vez concluido el evento, se integró progresivamente al tejido urbano, transformándose en espacio cívico, institucional y cotidiano.

Las explanadas dejaron de ser ceremoniales para convertirse en plazas. Los edificios pasaron de pabellones expositivos a estructuras de uso permanente. El conjunto dejó de ser feria sin dejar de ser ciudad.

En este proceso, la organización técnica y financiera del proyecto fue determinante. La presencia de Juan Bautista Vicini Cabral, conocido como Gianni Vicini, como Tesorero del Comité Organizador de los actos del 25 Aniversario de la Era de Trujillo, con su madre como vocal del mismo, aporta un dato esencial para comprender la coherencia del conjunto.

No se trata de un detalle social ni anecdótico. Se trata de la participación de una figura con formación técnica internacional, conocimiento de modelos europeos y capacidad de gestión a gran escala.

Vicini, ingeniero químico formado en el MIT, representaba una visión moderna del proyecto: la feria no como gasto efímero, sino como inversión urbana.

Esa perspectiva explica la ausencia de improvisación, la solidez de las estructuras y la vocación de permanencia que caracteriza al conjunto. La Feria fue pensada, desde el inicio, para seguir funcionando cuando los pabellones cerraran y las delegaciones se marcharan.

Un dato importante es que en Roma Trujillo estuvo con el diplomatico Atilano Vicini, tio de Giani. Atilano fue secretario y luego Embajador ante la Santa Sede entre 1950 y 1966.

Vista hoy, la Feria de Santo Domingo puede leerse sin necesidad de adjetivos ni etiquetas. Basta observar su trazado, su arquitectura y su evolución para comprender que se trató de un ejercicio consciente de urbanismo moderno, inspirado en uno de los modelos más influyentes del siglo XX.

Como el EUR de Roma, la Feria dominicana demostró que una exposición puede ser, al mismo tiempo, un acontecimiento y una ciudad; un instante histórico y una estructura duradera.

Al final, lo que permanece no es la feria, sino la ciudad que dejó atrás. Y en ese legado urbano, silencioso pero persistente, reside su verdadero significado.

 

Populares

Podría interesarle
Relacionadas

¿Por qué cada vez es más difícil comprar una vivienda en la República Dominicana?

El aumento de los costos de construcción, los terrenos, el financiamiento y la brecha entre ingresos y precios plantea nuevos desafíos para quienes buscan adquirir una vivienda.

La traición que mató al presidente

Por: Frank Hernández La historia política dominicana está marcada por...

Día de la Restauración

A propósito del 163 aniversario de la Restauración, María Hernández recuerda a sus protagonistas y reflexiona sobre la vigencia de la defensa de la soberanía nacional.

¿Es Trump el hombre correcto para gobernar a Estados Unidos? (2 de 3)

En la segunda entrega de su serie, Miguel Espaillat Grullón aborda la gestión de Donald Trump desde la perspectiva crítica del senador estadounidense Bernie Sanders.

Cuando muere un diputado, ¿a quién pertenece la curul?

El fallecimiento de un diputado abre un debate sobre quién debe ocupar su curul. Pablo Vicente cuestiona que el parentesco pueda convertirse en criterio de sustitución y propone fortalecer la legitimidad democrática del mecanismo.

Crece preocupación por niños que podrían quedar fuera de las aulas al iniciar el año escolar

Por José Armando Toribio Santiago de los Caballeros.– Al inicio...