Por La Redacción
El 8 de junio de 1861, Francisco del Rosario Sánchez regresó al territorio dominicano decidido a enfrentar la anexión de la República Dominicana a España, proclamada meses antes por el gobierno de Pedro Santana.
Considerado uno de los Padres de la Patria y figura fundamental de la Independencia Nacional de 1844, Sánchez asumió la defensa de la soberanía dominicana en uno de los momentos más difíciles de la historia nacional. Convencido de que la anexión representaba la pérdida de la independencia conquistada años antes, organizó una expedición junto a varios compatriotas con el propósito de restaurar la República.
Tras ingresar al país por la frontera sur, Sánchez y sus seguidores intentaron promover un movimiento de resistencia contra las autoridades anexionistas. Sin embargo, fueron perseguidos, capturados y sometidos a juicio militar.
El 4 de julio de 1861, apenas semanas después de su regreso, Francisco del Rosario Sánchez fue fusilado en San Juan junto a varios de sus compañeros. Su sacrificio lo convirtió en uno de los más grandes símbolos del patriotismo dominicano y de la defensa de la libertad nacional.
Más de un siglo y medio después, su ejemplo continúa recordando a los dominicanos el valor de la soberanía, la independencia y el compromiso con la nación.


