El artista presenta en octubre dos propuestas teatrales: La Cucharada, una pieza de terror psicológico en Microteatro, y Los Juglarones, un montaje de humor clásico en el que interpreta al personaje de Sarmiento.
SANTO DOMINGO, República Dominicana. — Después de casi dos décadas desarrollando una trayectoria vinculada a la fotografía, el cine, las artes visuales y el activismo, Candela Rodríguez continúa ampliando su universo creativo con dos propuestas teatrales que exploran registros completamente diferentes.
Durante octubre, el artista participa en La Cucharada, una pieza de terror psicológico presentada en Microteatro, y en Los Juglarones, un montaje de humor clásico en el que interpreta a Sarmiento, personaje de Los habladores.
Estas presentaciones llegan tres meses después de que Rodríguez diera a conocer públicamente una nueva etapa de su trayectoria como actor, una faceta que se incorpora a su experiencia en otras disciplinas artísticas.
«Para mí no se trata de dejar una cosa para hacer otra. Llevo muchos años contando historias desde la imagen, y ahora estoy explorando también lo que ocurre cuando el cuerpo y la voz son los instrumentos principales», explicó.

La Cucharada: terror psicológico en un espacio íntimo
En La Cucharada, dirigida por Yelidá Díaz, Candela Rodríguez comparte escena con Pamela Vessup, bajo la producción de Miguel Oniel y Patalarga Producciones.
La propuesta se desarrolla dentro del género del terror psicológico y aborda la historia de una mujer obsesionada con el olor de los hombres, llevando esa fijación hasta un espacio tan cotidiano como la cocina.
El formato de Microteatro representa un desafío particular para los intérpretes, debido a las dimensiones reducidas del escenario y la cercanía del público.
Esta experiencia exige un trabajo escénico basado en la precisión de los movimientos, las expresiones y la construcción de una atmósfera de intimidad.
Los Juglarones: humor clásico y juego escénico
En contraste, Los Juglarones propone una experiencia marcada por el humor y la interpretación de textos clásicos.
Bajo la dirección de Indiana Brito y la producción de Amanda Moreno, el montaje reúne cuatro piezas: La tierra de Jauja, Los habladores, El viejo celoso y Las aceitunas.
Rodríguez interpreta a Sarmiento en Los habladores, un personaje que le permite explorar el ritmo de la comedia, la expresión corporal y la interacción con otros intérpretes.
«Son dos mundos muy diferentes y precisamente por eso me interesan. Voy desarrollándome en este oficio y observando qué puedo hacer con mi cuerpo, con mi voz, con el humor, con el silencio y con distintos tipos de personajes», expresó.
Para el artista, participar simultáneamente en propuestas tan distintas constituye una oportunidad para ampliar sus recursos interpretativos y profundizar en su formación teatral.
De la fotografía y el cine al escenario
La incorporación de la actuación a su trayectoria no representa, según Rodríguez, una ruptura con las disciplinas que ha desarrollado durante años.
Por el contrario, considera que las experiencias adquiridas en la fotografía, el cine y las artes visuales aportan herramientas para comprender el trabajo escénico desde otras perspectivas.
«En la fotografía yo trabajo con el encuadre, con la presencia, con lo que se muestra y lo que se oculta. En el cine está la relación con la cámara, el tiempo y la mirada. En el teatro el instrumento cambia: estás presente en el mismo espacio que el público y todo ocurre en ese momento. Me interesa descubrir qué puedo construir a partir de esa diferencia».
Su desarrollo como intérprete también recoge experiencias de formación y trabajo escénico realizadas durante los últimos años.
Entre ellas figuran procesos desarrollados con María Castillo, así como entrenamientos y montajes con Indiana Brito, Isabel Spencer, Iván Aybar y Luinis Olaverría.
Estas experiencias forman parte de una búsqueda artística que integra diferentes lenguajes y maneras de construir historias.
Una trayectoria que integra diversas expresiones artísticas
Candela Rodríguez entiende su recorrido creativo como un proceso de incorporación constante de herramientas y disciplinas.
«Siempre me ha interesado contar historias. A veces lo he hecho con una fotografía, otras veces con una película, un proyecto documental, una acción, una investigación o ahora con un personaje. Lo que cambia es el instrumento», señaló.
Su trayectoria también comprende el activismo y la participación en proyectos vinculados con las comunidades LGBTQ+, así como su relación con la cultura Ballroom.
El artista comenzó a desarrollar su identidad creativa dentro de ese movimiento bajo el nombre de Candela Candela, que posteriormente evolucionó hacia una expresión más amplia de su trabajo.
Con el tiempo, el apellido Rodríguez pasó a formar parte de esa identidad artística, integrando experiencias que anteriormente parecían desarrollarse por caminos separados.
Actualmente, fotografía, cine, artes visuales, activismo y actuación conviven dentro de su práctica creativa.
Dos personajes y una misma búsqueda artística
Con La Cucharada y Los Juglarones, Rodríguez encuentra en octubre la oportunidad de explorar dos extremos de la interpretación: el terror psicológico y el humor clásico.
La intimidad del Microteatro y la energía del montaje de textos clásicos le permiten trabajar con diferentes posibilidades expresivas, desde el silencio y la contención hasta el movimiento corporal y la comedia.
Ambas experiencias forman parte de una etapa de crecimiento que, según el artista, se construye sobre los conocimientos adquiridos a lo largo de su trayectoria.
«No siento que Candela Rodríguez esté comenzando de cero. Estoy construyendo desde todo lo que ya hice», concluyó.

