SANTO DOMINGO.– Los cambios fisiológicos propios del embarazo pueden poner en evidencia enfermedades de las válvulas cardíacas que hasta ese momento permanecían sin síntomas, según explicó la doctora Katie Young, especialista en Cardio-Obstetricia de Mayo Clinic, en Rochester, Minnesota.
La especialista indicó que el embarazo representa una de las mayores pruebas para el sistema cardiovascular, debido a que el corazón debe trabajar con mayor intensidad para satisfacer las necesidades de la madre y del bebé en desarrollo.
Durante la gestación aumenta el volumen de sangre, disminuye la resistencia vascular y se incrementa la frecuencia cardíaca. Estos cambios alcanzan su punto máximo entre el final del segundo trimestre y el inicio del tercero, periodo en el que pueden aparecer o agravarse los síntomas de una enfermedad valvular.
Las principales alteraciones incluyen el estrechamiento de las válvulas cardíacas (estenosis), la insuficiencia valvular o regurgitación y algunas anomalías congénitas. También pueden desarrollarse como consecuencia de infecciones, como la fiebre reumática, o por el deterioro natural de las válvulas con el paso del tiempo.
Síntomas que requieren atención médica
Mayo Clinic advierte que muchas molestias normales del embarazo pueden confundirse con problemas cardíacos, por lo que es importante prestar atención cuando los síntomas aparecen de forma repentina o empeoran progresivamente.
Entre las señales de alerta se encuentran:
- Dificultad para respirar durante actividades habituales o al estar acostada.
- Fatiga intensa que limita las actividades diarias.
- Hinchazón importante en piernas y pies.
- Palpitaciones o sensación de latidos acelerados.
- Disminución de la capacidad para realizar esfuerzos.
- Dolor u opresión en el pecho.
La especialista recomienda que cualquier mujer embarazada que experimente estos síntomas consulte de inmediato con su equipo médico para determinar si se trata de cambios normales del embarazo o de una enfermedad cardíaca subyacente.
Diagnóstico mediante estudios especializados
Para confirmar el diagnóstico, los especialistas pueden indicar una evaluación clínica acompañada de diferentes pruebas, entre ellas:
- Exploración física.
- Ecocardiograma para evaluar la estructura y función del corazón.
- Electrocardiograma (ECG).
- Estudios complementarios de imágenes cuando sean necesarios.
Estas herramientas permiten establecer la causa de los síntomas y planificar el tratamiento más adecuado.
Atención multidisciplinaria durante el embarazo
La doctora Young destacó la importancia de que las pacientes con enfermedad valvular sean atendidas por equipos especializados en cardio-obstetricia, integrados por cardiólogos, especialistas en medicina materno-fetal, expertos en imágenes cardíacas y cirujanos cardiovasculares cuando el caso lo requiera.
El tratamiento dependerá de la gravedad de la enfermedad y de la forma en que la paciente tolere las exigencias cardiovasculares del embarazo.
En muchos casos, las mujeres con valvulopatías leves o moderadas pueden continuar su embarazo bajo vigilancia médica estrecha y tratamiento farmacológico para controlar los síntomas.
Cuando la enfermedad es más severa, pueden requerirse procedimientos para reparar o sustituir la válvula afectada, incluso durante el embarazo, dependiendo de la condición clínica de la paciente.
Válvulas mecánicas o biológicas
En los casos que requieren reemplazo valvular, los especialistas evalúan cuidadosamente el tipo de prótesis más conveniente.
Las válvulas mecánicas ofrecen mayor duración, aunque requieren tratamiento anticoagulante permanente, mientras que las válvulas biológicas suelen evitar ese tratamiento prolongado, pero presentan una vida útil menor.
Importancia de la detección temprana
Mayo Clinic enfatiza que reconocer oportunamente los síntomas permite iniciar un tratamiento adecuado y reducir los riesgos tanto para la madre como para el bebé.
La institución recomienda que toda mujer embarazada consulte con un profesional de la salud si presenta dificultad para respirar, dolor torácico, palpitaciones, hinchazón de rápida evolución o fatiga que interfiera con sus actividades cotidianas, ya que un diagnóstico temprano puede mejorar significativamente el pronóstico durante el embarazo.

