Por María Beatriz Muñoz Ruiz
Tres días he luchado para decidir si me atrevía a dar mi opinión sobre La bola negra, tres días he tardado en arriesgarme a que el peso del odio caiga sobre mí si escribía lo que pienso.
Si esperáis un artículo sobre política, podéis dejar de leerlo ya; he dejado muy claro que no creo en la política ni en los políticos. Lo que sí que amo es la historia, la poesía y la literatura.
También he dicho siempre que el cine y la música me parecen esenciales y hermosos, una forma de arte que te hace soñar y sentir.
Bueno, una vez puestos en contexto, me gustaría aclarar que soy granadina y amo la poesía de Lorca; quizás por eso había puesto demasiadas expectativas en La bola negra. La gente decía que era la mejor película que había visto en mucho tiempo, salían llorando del cine e incluso repetían la experiencia. Tenía todo lo que tiene que tener una película para desear verla, y mi plus es que me caen bien Los Javis y tenía fe en que habían hecho un buen trabajo.
Antes de verla me pareció arriesgada la idea de Los Javis de acabar la obra inacabada de Lorca, un grande de las letras, un maestro de la literatura. Pero si alguien se atreve es porque se ve capaz de continuar una gran obra, hecho que desde mi punto de vista no han logrado: han camuflado un trabajo literario mediocre con otras dos historias. Pero lo peor de todo es que ese trabajo lo atribuyen a Lorca, y ya sé que no han pretendido engañar a nadie y siempre han aclarado que se trata de una continuidad ficticia de la obra de Federico. Sin embargo, si desglosamos las tres historias de la película y las analizamos por separado, podríamos resumirlo en el hecho de que Carlos, el protagonista de la historia de Lorca, va dos veces al casino para someterse a una votación y ver si lo admiten como miembro. No voy a contaros más por no haceros demasiado spoiler, pero vamos, que tampoco había mucho más que contar.
Habrá gente que diga que soy estúpida y no he entendido la esencia de la historia; puede ser verdad, porque entiendo que en las cuatro páginas que dejó escritas Lorca deseaba transmitir lo inaceptable socialmente que se veía la homosexualidad, pero nunca sabremos cómo hubiera desarrollado la historia de Carlos, y estoy segura que si la hubiese terminado dudo que fuese tan breve y simplista como la que han contado Los Javis.
También entiendo que, como no tenían contenido suficiente con la historia de Lorca, tuvieron que crear dos historias más sin demasiada sustancia. Esto es como si te compras una camiseta insulsa y para que resulte bonita la tienes que combinar con otras dos prendas más insulsas. Pero oye, que cinematográficamente me parece un enlace de retales magnífico y creo que funciona bien; había planos muy conseguidos y escenas que daban pinceladas de lo que fue la guerra civil española. Digo pinceladas porque el tema de la guerra fue tratado como quien pisa de puntillas para no despertar al perro de los vecinos, y es una pena, porque podrían haber contado mucho más. Todas las guerras son malas y todos los que mueren son marionetas en manos de personas que buscan poder y dinero. Hay historias de la guerra que harían llorar a cualquiera, historias contadas por nuestros mayores, esas historias que no se encuentran en libros de texto. Pero también hay pocas personas que tengan tiempo de sentarse junto a ellos y escuchar esas historias. Los hermanos de mi abuela, por circunstancias que no voy a aburriros ahora contándolas, lucharon en ambos bandos, unos contra otros, con el miedo de que en alguno de esos ataques pudieran matarse entre ellos. Y como ese ejemplo hay muchos. Entiendo que Los Javis han deseado hacer esta película basándose en la homosexualidad, pero también soy de la opinión de que podrían haber sido más elegantes en su propósito.
A la mitad de la película me cansé de ver hombres desnudos bañándose, por no decir que las actrices brillaron por su ausencia. Bueno, la que brilló en una escena que se me hizo eterna fue Penélope Cruz, una escena excesivamente larga y sin sentido que le sobró a la película; lo mismo por eso apenas sacaron la ciudad natal de Lorca: Granada, mi Granada, la hermosa y querida Granada de Lorca, esa que amó en cada verso, de donde era y adonde siempre volvía. Esa Granada que Los Javis decidieron pasar de soslayo y no mostrar al mundo.
Lo siento, no me ha gustado ninguna de las tres historias, me he aburrido mortalmente, solo deseaba que terminara la película; si la vi hasta el final fue porque tenía fe en que daría un giro magistral y me haría llorar a moco tendido como veía en los vídeos de TikTok.
La música es buena y la composición cinematográfica también, pero fueron dos horas y media de mi vida perdidas. Yo creo que vi otra película distinta a la que la gente veía; me dieron ganas de pedir que me pusieran las mismas palomitas que a ellos. Salí con mis clínex intactos y sintiéndome marginada entre tanta emoción y euforia de la gente.
Así que no me hagáis demasiado caso e id a verla; al fin y al cabo, solo soy un grano de arena en el desierto, alguien que salió del cine frustrada por no experimentar el subidón de los demás. Les deseo muchos éxitos y me alegra que hayan hecho sentir lo que sea a tanta gente.

