Bruselas, Bélgica.– Bruselas es una ciudad donde siglos de historia conviven con una identidad moderna, multicultural y sorprendentemente creativa. La capital belga ofrece al visitante palacios, plazas monumentales, arquitectura contemporánea, gastronomía y una arraigada cultura del cómic.
El recorrido puede comenzar en la Grand Place, corazón histórico de la ciudad y Patrimonio Mundial de la UNESCO. Rodeada por el Ayuntamiento, la Casa del Rey y antiguas casas gremiales, constituye uno de los conjuntos arquitectónicos más reconocibles de Bélgica.
A pocos minutos aparecen las elegantes Galerías Reales Saint-Hubert, inauguradas en el siglo XIX. Sus pasajes cubiertos reúnen comercios, cafés y algunas de las chocolaterías que mantienen viva una de las tradiciones gastronómicas más conocidas del país.
Bruselas también invita a conocerla a través del paladar. Los gofres belgas, el chocolate artesanal, las tradicionales frites y la enorme variedad de cervezas forman parte de una experiencia que trasciende los monumentos.
Pero pocas capitales europeas han convertido el cómic en parte tan visible de su paisaje urbano. La Ruta del Cómic lleva al visitante por numerosos murales distribuidos entre calles y edificios, con personajes vinculados a la historieta francobelga. Tintín y Los Pitufos figuran entre sus grandes referentes.
La ciudad cambia nuevamente de personalidad al llegar al Atomium, construido para la Exposición Universal de Bruselas de 1958. Su estructura de nueve esferas representa un cristal de hierro ampliado miles de millones de veces y se convirtió en uno de los símbolos de la capital.
Entre la majestuosidad medieval de la Grand Place y el futurismo del Atomium, Bruselas demuestra que su atractivo no depende de una única postal. Historia, arte, chocolate, cerveza, cómics y arquitectura permiten descubrir varias ciudades dentro de una misma capital europea.

