Taiwán es la Piedra en el Zapato que Conocí en 1999 junto al Presidente Leonel Fernández

Fecha de publicación

Por Víctor Manuel Grimaldi Céspedes

Taiwán no es para mí solamente una isla que aparece periódicamente en las noticias cuando aumentan las tensiones entre China y Estados Unidos. Yo estuve allí.

En septiembre de 1999 formé parte de la Delegación Oficial que acompañó al presidente Leonel Fernández Reyna en una visita a la entonces denominada República de China, Taiwán. La visita oficial se desarrolló del 27 al 29 de septiembre, durante la presidencia de Lee Teng-hui.

Recuerdo incluso un pequeño libreto preparado por el Gobierno de la República de China para la ocasión. Contenía el programa y los nombres de los integrantes de la Delegación Oficial dominicana. Allí aparecía mi nombre.

Han transcurrido veintisiete años y aquel pequeño documento adquiere ahora para mí un significado diferente. Porque Taiwán, que entonces visitábamos buscando cooperación y conocimientos tecnológicos, se encuentra hoy en uno de los puntos más delicados de la competencia estratégica entre Estados Unidos y la República Popular China. Markdown pegado

Llegamos después de un terremoto

Nuestra llegada se produjo apenas seis días después del devastador terremoto del 21 de septiembre de 1999.

Taiwán estaba de luto. Había miles de muertos, edificios derrumbados y una enorme operación de rescate y reconstrucción.

La documentación oficial taiwanesa confirma que Leonel Fernández llegó el día 27 encabezando una Delegación Oficial de 29 personas y permaneció hasta el 29 de septiembre. Durante la visita fue recibido con honores militares por el presidente Lee Teng-hui.

El entonces alcalde de Taipéi, Ma Ying-jeou, quien años después sería presidente de Taiwán, entregó a Fernández la llave de la ciudad.

Lee Teng-hui condecoró al presidente dominicano con la Orden de Jade Brillante, mientras Fernández impuso al mandatario taiwanés la Orden Heráldica de Cristóbal Colón, Gran Cruz Placa de Oro. El 29 de septiembre ambos presidentes firmaron un comunicado conjunto en chino y español.

La misión dominicana tenía una importante dimensión política, empresarial, educativa y tecnológica.

Entre sus integrantes estuvieron el canciller Eduardo Latorre; Luis Manuel Bonetti; Ligia Amada Melo; Adriano Miguel Tejada; Juan Marichal y Atahualpa Domínguez, además de representantes empresariales.

También viajó Elena Viyella de Paliza.

Y allí estuve yo.

Una visita marcada por la tragedia

Uno de los episodios que mejor retrata aquellos días ocurrió el 29 de septiembre.

Fernández había conocido la historia de dos hermanos, Sun Chi-fong y Sun Chi-kuang, rescatados después de permanecer casi 130 horas bajo los escombros del edificio Tunghsing.

El presidente modificó su programa. En lugar de realizar una visita prevista al Museo Nacional del Palacio, decidió acudir a ver a los sobrevivientes.

A las 9:30 de la mañana, acompañado por el canciller taiwanés Jason Hu, se trasladó al Hospital Militar de Songshan. Fernández conversó con los hermanos y entregó NT$50,000 a cada uno. Después, la comitiva se dirigió en dos minibuses hacia las ruinas del edificio.

El documento oficial taiwanés registra que acompañaban al presidente seis ministros dominicanos y un religioso de la delegación, quien dirigió una oración por las víctimas.

El gesto no fue olvidado. Años después, Ma Ying-jeou recordaría públicamente la solidaridad demostrada por Fernández con las víctimas del terremoto.

Pero también fuimos a buscar el futuro

Lo que más me interesa recordar hoy es que aquel viaje miraba deliberadamente hacia el futuro.

Taiwán ya demostraba que un territorio relativamente pequeño y con limitados recursos naturales podía adquirir enorme importancia internacional mediante educación, industrialización, electrónica, investigación y tecnología.

Observábamos cómo la coordinación entre Gobierno, universidades y empresas había permitido construir una economía intensiva en conocimiento.

No sabíamos todavía hasta dónde llegaría aquella revolución.

Google apenas tenía un año de existencia. Faltaban ocho años para la aparición del iPhone. La Inteligencia Artificial todavía pertenecía, para la mayoría de las personas, al mundo de los laboratorios, las universidades y la ciencia ficción.

Pero las bases del mundo en que vivimos hoy ya estaban allí.

Y existe un documento extraordinariamente importante que permite demostrar que aquello no era solamente una impresión.

En el comunicado conjunto firmado por Fernández y Lee Teng-hui el 29 de septiembre de 1999 se trató expresamente el interés dominicano en desarrollar un parque de tecnología de la información con la cooperación y experiencia de Taiwán.

Menos de un mes después, el 25 de octubre de 1999, el canciller taiwanés Jason Hu llegó a Santo Domingo acompañado por una numerosa delegación empresarial. Ambos gobiernos avanzaron entonces en el proyecto del parque tecnológico.

Es decir, existe una secuencia histórica concreta:

Taiwán – cooperación tecnológica – Parque Cibernético – formación tecnológica dominicana.

De Taiwán a Silicon Valley

Pero nuestro recorrido no terminó en Asia.

Después continuamos hacia California y Silicon Valley.

Y de aquella parte del viaje poseemos un testimonio extraordinario: las imágenes originales.

Mi programa de televisión “Con Víctor Grimaldi” fue transmitido originalmente por Radio Televisión Dominicana, Canal 4, y posteriormente por Canal 21.

En aquellas emisiones quedó preservada una extensa documentación audiovisual de la gira presidencial de 1999.

Muchos años después recuperamos aquellas grabaciones. Elena Viyella de Paliza, quien también había participado en el viaje, y yo volvimos a comentar las imágenes en dos programas que actualmente pueden verse en mi canal de YouTube.

Son aproximadamente sesenta minutos de historia audiovisual.

Allí están Leonel Fernández y Lee Teng-hui.

Está nuestra delegación.

Está Taiwán.

Y está Silicon Valley.

Una de aquellas imágenes me impresiona particularmente al verla veintisiete años después.

En AT&T Labs, en Menlo Park, California, un gran cartel daba la bienvenida a nuestra comitiva:

“Welcomes H.E. President Dr. Leonel Fernandez and the Dominican Republic Delegation.”

También aparecen reuniones y presentaciones relacionadas con nuevas tecnologías y proyectos educativos, entre ellas una referencia al Interactive University Project.

No estábamos haciendo turismo.

Estábamos tratando de observar el futuro.

Berkeley y el Instituto Tecnológico de las Américas

La documentación estadounidense permite reconstruir todavía más aquella gira.

El Lawrence Berkeley National Laboratory informó en octubre de 1999 sobre la visita de Fernández durante su recorrido por el área de la Bahía de San Francisco.

Allí el presidente habló de la necesidad de que la República Dominicana avanzara desde una economía fundamentalmente basada en zonas francas y ensamblaje hacia otra cada vez más apoyada en el conocimiento, la educación y la tecnología.

Y aparece un detalle fundamental: Fernández habló expresamente del proyecto de un Cyberpark en Santo Domingo y de un Institute of Technology of the Americas, el futuro Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA).

La visita incluyó la Advanced Light Source de Berkeley Lab y formaba parte de una agenda que contemplaba universidades y compañías tecnológicas de Silicon Valley.

Aquella conexión resulta hoy extraordinariamente reveladora.

Lo que observábamos en Taiwán y California comenzaba a relacionarse directamente con una estrategia dominicana para preparar jóvenes en las nuevas disciplinas tecnológicas.

El ITLA sería formalmente constituido mediante el Decreto 422-00, del 15 de agosto de 2000.

De los chips a la Inteligencia Artificial

Veintisiete años después podemos comprender mucho mejor la importancia de aquello.

Taiwán terminó convirtiéndose en uno de los centros neurálgicos de la producción mundial de semiconductores, componentes indispensables para computadoras, teléfonos, automóviles, telecomunicaciones, centros de datos, sistemas militares y, ahora, Inteligencia Artificial.

Silicon Valley, por su parte, consolidó su posición como uno de los grandes centros mundiales de innovación.

Y ambos mundos vuelven a encontrarse hoy en la revolución de la Inteligencia Artificial.

Los grandes modelos de IA requieren procesadores avanzados, centros de datos, enormes cantidades de energía, investigación científica y cadenas internacionales de suministro.

Por eso Taiwán posee una importancia estratégica que supera ampliamente sus dimensiones geográficas.

Para Beijing, Taiwán forma parte de China y la reunificación constituye un objetivo declarado. Para Washington, la paz y estabilidad en el estrecho de Taiwán tienen implicaciones para la seguridad del Indo-Pacífico y para cadenas tecnológicas de enorme importancia económica.

Y ahí está la piedra en el zapato.

Veintisiete años después

Para mí, sin embargo, toda esta discusión geopolítica conserva inevitablemente una dimensión personal.

Cuando veo hoy a Taiwán nuevamente en el centro de las relaciones entre China y Estados Unidos, recuerdo septiembre de 1999.

Recuerdo el terremoto.

Recuerdo al presidente Leonel Fernández junto a Lee Teng-hui.

Recuerdo a Elena Viyella y a los demás integrantes de aquella misión.

Recuerdo aquel pequeño libreto preparado por el Gobierno de la República de China donde aparecía mi nombre como integrante de la Delegación Oficial.

Recuerdo las imágenes transmitidas originalmente por Radio Televisión Dominicana, Canal 4, en “Con Víctor Grimaldi”, programa que posteriormente pasó a Canal 21 y que dejó preservado el testimonio audiovisual de aquella gira.

Y recuerdo después California: Berkeley, Silicon Valley, las reuniones sobre tecnología y aquel cartel de AT&T Labs en Menlo Park dando la bienvenida al presidente y a la delegación dominicana.

No estábamos viendo simplemente computadoras y laboratorios.

Estábamos viendo anticipadamente una parte del mundo en que vivimos hoy.

Taiwán estaba allí.

Silicon Valley estaba allí.

El Parque Cibernético y el Instituto Tecnológico de las Américas comenzaban a formar parte de aquella visión dominicana de futuro.

Y veintisiete años después, cuando los semiconductores y la Inteligencia Artificial se han convertido en elementos centrales de la competencia entre las grandes potencias, aquella pequeña isla que conocí acompañando al presidente Leonel Fernández continúa exactamente donde estaba: en el centro de la tecnología mundial y como una de las grandes piedras en el zapato de la relación entre China y Estados Unidos.

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Víctor Manuel Grimaldi Céspedes
Víctor Manuel Grimaldi Céspedes
Víctor Manuel Grimaldi Céspedes es periodista, escritor, historiador y diplomático dominicano, con una extensa trayectoria en los medios de comunicación, la investigación histórica y el servicio público.Inició su carrera periodística a finales de la década de 1960 y ha sido columnista de importantes medios dominicanos. También ha desempeñado funciones como contralor general de la República, representante permanente de la República Dominicana ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y embajador en distintas misiones diplomáticas.Es autor de numerosas obras sobre la historia política dominicana, entre ellas Los Estados Unidos en el Derrocamiento de Trujillo, El Diario Secreto de la Intervención Norteamericana de 1965, Tumbaron al Jefe, Golpe y Revolución y La Guerra de Pichirilo.Es columnista de El Sol de Las Américas, donde publica artículos de opinión y análisis sobre asuntos nacionales e internacionales.

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