Por Freddy P. Galarza
El próximo 3 de noviembre serán las elecciones de medio término en los Estados Unidos, donde el Partido Republicano podría reducir sus fuerzas y perder el dominio de la Cámara Baja del Congreso.
También estarán en juego en esas elecciones 35 de los 100 escaños del Senado que configurarán el Congreso de los Estados Unidos y su composición durante los dos años restantes del segundo mandato del presidente Donald Trump. Tampoco está asegurado que los republicanos mantengan la mayoría en el Senado.
La Cámara Alta del Congreso la integran 100 senadores: 53 pertenecen al Partido Republicano, 45 al Partido Demócrata y dos son independientes que se agrupan con los demócratas.
El panorama político en nada favorece a los republicanos y al presidente Donald Trump en este proceso electoral del 3 de noviembre, donde los márgenes de diferencia en ambas cámaras legislativas son muy reducidos.
Los republicanos habían alcanzado la mayoría en las pasadas elecciones, asegurando el control de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Anteriormente, los republicanos habían ganado el control del Senado.
El apoyo recibido por el Partido Republicano en las pasadas elecciones generales fue contundente para el triunfo de Donald Trump y su llegada a la Presidencia de los Estados Unidos con su agenda política de recuperación económica del país y de mantener su hegemonía como primera potencia mundial.
Estas victorias de los republicanos le han permitido al presidente Donald Trump desarrollar la agenda concebida durante su campaña electoral, con poca resistencia de los demócratas en el Congreso. Le han permitido también ejecutar órdenes de deportación de mayor alcance en los Estados Unidos.
La apertura de conflictos bélicos con otros países e intervenciones militares, como en el Medio Oriente y Venezuela, y amenazas a otras naciones, sumadas a los altos precios de los combustibles y productos alimenticios y a la cacería de inmigrantes indocumentados, ha provocado que una gran parte de los ciudadanos estadounidenses que respaldaron a Trump, esta vez, incline la balanza hacia el Partido Demócrata y que otros se abstengan de votar el 3 de noviembre.
Si los resultados de esta contienda electoral favorecen a los demócratas, como se espera, con la mayoría en el Senado o en la Cámara de Representantes, el presidente Donald Trump vería reducida su capacidad para desarrollar su agenda legislativa durante el tiempo que le queda de su mandato en la Presidencia de los Estados Unidos.
Freddy P. Galarza
Miembro CDP
fpichardogalarza@gmail.com

