El tren va a 600 km/h: ¿Por qué República Dominicana necesita un Ministerio de Inteligencia Artificial y Gobernanza Digital?

Fecha de publicación

La velocidad de la revolución tecnológica exige una nueva generación de políticas públicas y nuevas capacidades de Estado para convertir la inteligencia artificial y la gobernanza digital en motores de desarrollo.

Por Antonio José Gómez Peña
Ingeniero y Cónsul General de la República Dominicana en Barcelona

«Antes de la Revolución Industrial, si eras capaz de levantar 120 kilos, tenías el trabajo asegurado y muy bien pagado. A día de hoy, cualquiera de nosotros coge un toro mecánico y levanta 4,000 kilos».
J.H.

Barcelona, España.– Con esta reveladora analogía, el consultor y divulgador tecnológico Jon Hernández ilustró, durante una reciente entrevista en La Brújula Dominicana, el vertiginoso cambio de paradigma al que se enfrenta la humanidad.

Sus palabras representan el diagnóstico de una transformación que ya está ocurriendo. Lo que la máquina de vapor hizo por la fuerza física durante la Revolución Industrial, lo está haciendo hoy la Inteligencia Artificial (IA) con nuestra capacidad cognitiva y el trabajo intelectual.

Frente a este cambio de era, que redefinirá el mercado laboral, el sistema educativo y la geopolítica global, surge una pregunta inevitable:

¿Dónde está la República Dominicana en esta conversación y qué estamos haciendo para prepararnos?

A lo largo de la entrevista, Hernández dejó una advertencia que debería ser escuchada con atención por quienes toman decisiones en el Estado: la Inteligencia Artificial ya no es simplemente una herramienta tecnológica que utilizamos cuando nos conviene.

«La inteligencia artificial es una infraestructura sobre la que va a formar parte todo lo que tenemos en la sociedad».

El especialista también comparó el momento actual con la llegada de la imprenta y advirtió que negarse siquiera a experimentar con estas tecnologías sería repetir el error de quienes subestimaron transformaciones anteriores.

Si para un ciudadano negarse a adaptarse puede representar una desventaja, para un Estado el riesgo es todavía mayor.

Por eso ha llegado el momento de abrir un debate nacional serio y urgente sobre las capacidades que necesita la República Dominicana para enfrentar esta transformación.

¿Un Ministerio de Inteligencia Artificial?

El país debería comenzar a discutir la posibilidad de crear un órgano gubernamental de alto nivel dedicado exclusivamente a esta materia.

Podría tratarse de una Dirección Nacional de Inteligencia Artificial y Gobernanza Digital o, asumiendo una visión de Estado de largo plazo, de un Ministerio de Inteligencia Artificial y Gobernanza Digital.

Para algunos, la propuesta podría parecer excesiva. Sin embargo, otros países ya han comenzado a crear estructuras institucionales para afrontar los desafíos derivados de estas tecnologías.

En 2017, los Emiratos Árabes Unidos crearon un Ministerio de Inteligencia Artificial, con el objetivo de desarrollar una estrategia nacional para incorporar esta tecnología en áreas como la salud, la educación y los servicios públicos.

España, por su parte, avanzó en 2023 con la creación de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), concebida como un organismo especializado en la supervisión y desarrollo responsable de esta tecnología.

La lección no necesariamente consiste en copiar esos modelos, sino en entender que las nuevas tecnologías también requieren nuevas capacidades institucionales.

República Dominicana tiene una oportunidad

La República Dominicana tiene una oportunidad importante.

Las inversiones tecnológicas y la instalación de infraestructura digital en el territorio nacional demuestran que el país puede convertirse en parte de la transformación tecnológica regional.

Pero disponer de centros de datos, conectividad y energía no es suficiente.

También necesitamos talento, educación, regulación, investigación y una estrategia nacional.

La carrera mundial por la Inteligencia Artificial está dominada principalmente por grandes potencias tecnológicas, particularmente Estados Unidos y China. Los países que no desarrollen capacidades propias podrían quedar en una posición de dependencia frente a decisiones tecnológicas tomadas fuera de sus fronteras.

Por eso la discusión no debe limitarse a cuánto invertiremos en tecnología.

También debemos preguntarnos:

¿Quién va a gobernarla?

¿Quién va a formar a nuestros ciudadanos?

¿Quién va a preparar a nuestros trabajadores?

¿Quién va a proteger nuestros datos y nuestra soberanía digital?

Tres grandes desafíos

Un órgano especializado en Inteligencia Artificial y Gobernanza Digital podría asumir, entre otras, tres grandes responsabilidades.

1. Transformar la educación

La educación dominicana necesita prepararse para un mundo donde memorizar información ya no constituye una ventaja suficiente.

La Inteligencia Artificial puede convertirse en una herramienta para personalizar el aprendizaje, apoyar a docentes y estudiantes y desarrollar nuevas capacidades.

Pero el objetivo no debe ser sustituir el pensamiento humano, sino fortalecer el pensamiento crítico, la creatividad, la capacidad de análisis y la resolución de problemas.

2. Preparar el mercado laboral

La automatización transformará numerosos empleos y profesiones.

El Estado debe anticiparse mediante programas de reconversión profesional, capacitación tecnológica y formación continua, para evitar que una parte importante de la población quede desplazada por la velocidad del cambio.

3. Crear reglas claras

La República Dominicana necesita un marco regulatorio capaz de estimular la innovación sin descuidar los derechos ciudadanos.

La regulación debe ofrecer seguridad jurídica a las empresas, proteger los datos personales, establecer responsabilidades y, al mismo tiempo, evitar que el exceso de burocracia termine ahuyentando la inversión.

Regular no debe significar frenar.

Debe significar crear las condiciones para que la innovación pueda desarrollarse de manera segura y responsable.

El tren ya salió

Intentar detener este proceso desde el desconocimiento, la prohibición o el miedo será inútil.

Como señaló Jon Hernández durante la conversación, tirarse a las vías con una pancarta para intentar detener un tren que viaja a 600 kilómetros por hora nunca ha dado buenos resultados.

La metáfora resulta particularmente apropiada.

El tren de la Inteligencia Artificial ya salió de la estación.

La República Dominicana tiene dos opciones: observarlo pasar o prepararse para abordarlo.

No se trata de asumir que la tecnología resolverá todos nuestros problemas. Tampoco de creer que crear un ministerio, por sí solo, garantizará el desarrollo.

Se trata de entender que la transformación tecnológica necesita una estrategia de Estado.

La discusión debe comenzar ahora.

Porque continuar caminando mientras otros países avanzan a velocidad de tren bala puede tener un costo enorme para nuestra competitividad, nuestro empleo y nuestro desarrollo.

El tren está en marcha. República Dominicana debe decidir si quiere ser pasajera, espectadora o parte de quienes toman el control de su destino tecnológico.

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