ESET Latinoamérica analiza cómo, a medida que la inteligencia artificial gana espacio entre los adolescentes, los controles parentales y nuevas medidas de protección buscan reducir sus riesgos.
Centroamérica, 25 de agosto de 2026.– El creciente uso de la inteligencia artificial entre niños y adolescentes plantea nuevos desafíos para las familias, los centros educativos y las empresas tecnológicas, especialmente en aspectos relacionados con seguridad, privacidad y exposición a contenidos inapropiados.
En este contexto, OpenAI presentó recientemente ChatGPT for Teens, una experiencia de ChatGPT diseñada para usuarios adolescentes, que incorpora protecciones adicionales de seguridad, controles parentales y herramientas orientadas al aprendizaje.
La iniciativa busca que los jóvenes puedan utilizar la inteligencia artificial para estudiar, crear y desarrollar habilidades dentro de un entorno adaptado a su edad.
De acuerdo con ESET Latinoamérica, entre los temas que reciben protecciones específicas se encuentran la violencia gráfica, las autolesiones, los comportamientos peligrosos, determinados contenidos sexuales y asuntos relacionados con la imagen corporal.
Según OpenAI, el desarrollo de esta experiencia está sustentado en cuatro principios: priorizar la seguridad de los adolescentes, fomentar el apoyo en el mundo real, tratarlos de acuerdo con su etapa de desarrollo y mantener transparencia sobre el comportamiento esperado de los sistemas.
Controles parentales sin acceso a las conversaciones
Uno de los componentes principales son los controles parentales. Padres, madres y tutores pueden vincular sus cuentas con las de los adolescentes y administrar determinadas configuraciones relacionadas con el uso de ChatGPT.
Entre las posibilidades se encuentran establecer horarios de silencio y gestionar determinadas funciones y medidas de seguridad.
Sin embargo, estos controles tienen límites. Los padres no tienen acceso habitual a las conversaciones privadas ni al historial de chats de sus hijos adolescentes. La intención es ofrecer herramientas de protección y configuración sin convertir el sistema en un mecanismo permanente de vigilancia.
OpenAI también reconoce que ningún sistema de inteligencia artificial es perfecto, por lo que las medidas tecnológicas deben complementarse con la participación de padres, tutores y otros adultos responsables.
La IA también entra a las aulas
Otro de los aspectos relevantes es el uso educativo de la herramienta.
Mediante el Modo Estudio, ChatGPT puede utilizar preguntas orientadoras, explicaciones y procesos paso a paso para ayudar al estudiante a comprender los contenidos, en lugar de limitarse a proporcionar respuestas directas.
El objetivo es que la inteligencia artificial funcione como herramienta de apoyo al aprendizaje y no simplemente como un mecanismo para resolver automáticamente las tareas escolares.
Esta transformación plantea también un desafío para las escuelas: enseñar a los estudiantes no solamente a utilizar inteligencia artificial, sino a evaluar críticamente las respuestas que reciben.
El riesgo de considerar humana a la inteligencia artificial
Para ESET, uno de los desafíos que merece especial atención es la denominada antropomorfización, es decir, la tendencia de las personas a atribuir emociones, personalidad o características humanas a sistemas tecnológicos.
Este fenómeno adquiere particular importancia entre los adolescentes debido a que los chatbots pueden convertirse en interlocutores disponibles prácticamente en cualquier momento.
“Hacer que una IA sea más segura para este público no consiste solo en filtrar temas sensibles; también implica definir límites sobre cómo el sistema interactúa con los adolescentes y dejar en claro que no sustituye las relaciones, la orientación ni el apoyo en el mundo real”, explicó Mario Micucci, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica.
Seguridad y privacidad desde el diseño
La incorporación de protecciones específicas para adolescentes representa un nuevo capítulo en el desarrollo de la inteligencia artificial generativa.
Los controles parentales, las herramientas educativas, las salvaguardas de contenido y los límites establecidos para determinadas interacciones buscan reducir los riesgos, aunque ninguna de estas medidas constituye por sí sola una solución definitiva.
“Medidas de protección más sólidas para los adolescentes que usan ChatGPT u otros chatbots son un paso necesario, especialmente ante el creciente uso de la IA para aprender, comunicarse y buscar información”, agregó Micucci.
Para el especialista, la seguridad y la privacidad deben formar parte del diseño de estas tecnologías y evolucionar conjuntamente con ellas.
El avance de la inteligencia artificial probablemente generará nuevos desafíos a medida que estas herramientas ocupen un espacio mayor en la vida cotidiana de niños y adolescentes.
Por ello, la discusión comienza a desplazarse de si los jóvenes deben utilizar inteligencia artificial a cómo pueden hacerlo de manera segura, crítica y consciente.
ChatGPT for Teens constituye un paso en esa dirección, pero también evidencia que el debate sobre cómo preparar a las nuevas generaciones para convivir con la inteligencia artificial apenas comienza.

