Por: Lic. César Fragoso
Asesor inmobiliario
Hace veinte años, recorrer la avenida Presidente Jacobo Majluta significaba encontrarse con una realidad muy diferente a la actual. Grandes extensiones de terrenos con escaso desarrollo, una actividad comercial limitada y pocos proyectos residenciales caracterizaban buena parte de su entorno.
Lo que entonces podía parecer una zona distante comenzaba, sin embargo, a reunir las condiciones para una importante transformación urbana.
La avenida había sido inaugurada en 1997, pero sus primeros años estuvieron marcados por dificultades que obligaron a realizar sucesivas intervenciones. Para 2008 estaba prácticamente concluida una reconstrucción cuya inversión superó los RD$296 millones. Aquella obra representó un momento clave para una vía llamada a conectar Santo Domingo Norte con otros puntos estratégicos del Gran Santo Domingo.
La importancia de una avenida de estas características va mucho más allá del tránsito. Una infraestructura vial abre nuevas oportunidades de desarrollo, reduce distancias, facilita el acceso a terrenos y modifica la percepción de una zona.
Eso fue precisamente lo que comenzó a ocurrir alrededor de la Jacobo Majluta: la ciudad empezó progresivamente a extenderse hacia terrenos que anteriormente muchos consideraban periféricos.
Los proyectos residenciales fueron ocupando espacios y llevando nuevas familias hacia la zona. Con ellos aparecieron urbanizaciones, apartamentos y comunidades que fueron creando una nueva dinámica urbana.
El fenómeno ha continuado hasta nuestros días. En 2025 se describía oficialmente el área de influencia de la Jacobo Majluta como una zona en constante expansión, con nuevos residenciales y crecimiento poblacional.
Los datos demográficos permiten observar la dimensión de este proceso. Santo Domingo Norte registraba 321,178 habitantes en el censo de 2002; para 2010 había alcanzado 529,390 y el Censo Nacional de 2022 contabilizó 674,274 habitantes.
En dos décadas, el municipio aumentó su población en más de 350,000 personas.
Naturalmente, todo crecimiento poblacional genera nuevas necesidades. Miles de familias requieren supermercados, farmacias, bancos, colegios, restaurantes, gimnasios, estaciones de combustibles, servicios médicos y espacios de entretenimiento.
Por eso, el desarrollo residencial fue creando las condiciones para una segunda transformación: la llegada progresiva del comercio y los servicios.
Un ejemplo representativo ocurrió en septiembre de 2022 con la inauguración de la primera etapa de Colina Centro, ubicada en la avenida Jacobo Majluta esquina Los Cazabes. El complejo fue concebido precisamente para acercar bienes y servicios cotidianos a los residentes de la zona, evitando largos desplazamientos hacia otros puntos de Santo Domingo.
Su primera etapa reunió alrededor de 75 establecimientos.
A su alrededor comenzaron también a operar supermercados, instituciones financieras, restaurantes y diversos negocios. Un recorrido posterior por la avenida permitió identificar plazas comerciales, estaciones de combustibles, dealers, talleres, industrias, almacenes, establecimientos de comida y comercios vinculados a materiales de construcción.
La movilidad igualmente empezó a responder al crecimiento. En diciembre de 2022, el INTRANT otorgó la licencia para poner en funcionamiento el Corredor Jacobo Majluta, concebido dentro de una estrategia de integración del transporte colectivo del Gran Santo Domingo.
Una avenida que inicialmente permitía atravesar la zona estaba convirtiéndose en parte de una red urbana mucho más amplia.
Pero el crecimiento también trae desafíos que no deben ignorarse. Más habitantes significan mayor demanda de electricidad, agua, drenaje, transporte y capacidad vial.
En 2025, por ejemplo, fue necesario intervenir para dividir la carga de un circuito eléctrico que había llegado al límite de su capacidad como consecuencia del crecimiento residencial y del aumento del consumo energético en la zona.
Desde la perspectiva inmobiliaria, estos veinte años dejan una enseñanza importante: una zona no cambia simplemente porque se construyan apartamentos.
La verdadera transformación ocurre cuando coinciden infraestructura, población, vivienda, comercio, servicios, transporte e inversión.
Cuando esos elementos se acumulan, también cambia la manera en que compradores, empresarios e inversionistas perciben una localización.
Quienes conocieron la Jacobo Majluta hace dos décadas pueden apreciar esa diferencia mejor que nadie. Lugares donde anteriormente predominaban terrenos con poca actividad hoy forman parte de comunidades residenciales y comerciales consolidadas.
La ciudad terminó llegando hasta espacios donde veinte años atrás muchos no imaginaban el nivel de desarrollo que actualmente observamos.
Sin embargo, quizás la historia más interesante todavía no haya terminado. Las actuales inversiones públicas continúan modificando la conectividad de la Jacobo Majluta con importantes avenidas del Gran Santo Domingo.
Eso significa que después de mirar veinte años hacia atrás debemos comenzar a mirar hacia adelante.
¿Qué recuerda usted de la Jacobo Majluta de hace veinte años? ¿Hubiera imaginado entonces el desarrollo que observamos actualmente? Y, sobre todo, si semejante transformación ocurrió durante las últimas dos décadas, ¿qué podría suceder durante las próximas?
Esa será precisamente la pregunta de nuestro próximo artículo.


