Santo Domingo. – Muchas personas tienen el hábito de apagar el Wi-Fi de su teléfono cada vez que salen de casa, mientras que otras lo mantienen siempre encendido. Pero ¿qué opción es realmente la más recomendable?
Los especialistas en ciberseguridad coinciden en que mantener el Wi-Fi activado no representa un riesgo por sí mismo. Sin embargo, el verdadero problema surge cuando el dispositivo está configurado para conectarse automáticamente a redes inalámbricas abiertas o previamente utilizadas, especialmente en lugares públicos como cafeterías, aeropuertos, hoteles o centros comerciales.
Al conectarse a una red pública sin las debidas medidas de seguridad, los usuarios podrían exponer parte de su información personal, facilitar intentos de interceptación de datos o ser víctimas de redes falsas creadas por ciberdelincuentes para engañar a los dispositivos.
En cuanto al consumo de batería, los teléfonos inteligentes modernos administran el Wi-Fi de manera eficiente. Aunque dejarlo activado puede consumir una pequeña cantidad de energía mientras busca redes disponibles, la diferencia suele ser mínima y, en la mayoría de los casos, no tiene un impacto significativo en la duración de la batería.
Los expertos recomiendan revisar la configuración del teléfono y desactivar la opción de conectarse automáticamente a redes públicas o desconocidas. También aconsejan utilizar únicamente redes de confianza y evitar realizar operaciones sensibles, como acceder a cuentas bancarias o introducir contraseñas importantes, cuando se utiliza una conexión Wi-Fi pública.
Otra medida recomendable es mantener actualizado el sistema operativo del dispositivo, ya que las actualizaciones incorporan mejoras de seguridad que ayudan a proteger la información del usuario frente a nuevas amenazas.
En conclusión, no es indispensable apagar el Wi-Fi cada vez que sales de casa. Lo realmente importante es controlar a qué redes se conecta el dispositivo y adoptar hábitos de navegación seguros. Una configuración adecuada ofrece una mayor protección que simplemente activar o desactivar el Wi-Fi.
En un mundo cada vez más conectado, conocer estas pequeñas medidas puede marcar una gran diferencia para proteger la privacidad y la seguridad de nuestra información digital.

