VILLA JARAGUA, Bahoruco.– El miembro de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo, periodista y exdiputado Rafael Méndez llamó al Gobierno dominicano a abandonar lo que calificó como una política exterior subordinada a los intereses de Estados Unidos y a recuperar una diplomacia independiente, equilibrada y respetuosa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.
El exlegislador por la provincia Bahoruco cuestionó la respuesta del Gobierno dominicano a recientes declaraciones del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, al considerar que forma parte de una política caracterizada por el alineamiento ideológico con Washington.
Méndez sostuvo que la democracia no debe ser utilizada de manera selectiva para cuestionar a gobiernos como los de Cuba, Nicaragua o Venezuela, mientras, según afirmó, República Dominicana muestra una actitud diferente frente a gobiernos y fuerzas políticas de derecha en América Latina.
El dirigente político también destacó la referencia realizada desde Nicaragua al dominicano Gregorio Urbano Gilbert, quien participó junto a Augusto César Sandino en la resistencia contra la intervención estadounidense en Nicaragua.
A juicio de Méndez, esa referencia histórica contrapone una tradición dominicana vinculada a la defensa de la soberanía con la actuación que atribuye actualmente a determinadas instituciones del Estado.
Cuestiona actuación de la Cancillería
Méndez citó las expresiones procedentes de Nicaragua sobre supuestas “voces vasallas y servidumbres vergonzosas” en instituciones dominicanas y consideró que, aunque se trata de términos severos, reflejan lo que entiende es una pérdida de independencia en la conducción de la política exterior.
“La frase podrá juzgarse áspera, pero encuentra sustento en una Cancillería que abandona la prudencia diplomática cuando se trata de condenar gobiernos adversados por Washington, mientras adopta como propias las prioridades políticas, ideológicas y geoestratégicas de Estados Unidos”, expresó.
El exdiputado llamó finalmente al Gobierno dominicano a desarrollar una política exterior basada en los intereses nacionales, el equilibrio diplomático, la soberanía y el respeto al principio de autodeterminación de los pueblos.

