Santiago de los Caballeros, República Dominicana. – El ingeniero Hamlet Otáñez, secretario de Agua Potable y Saneamiento de la Fuerza del Pueblo, cuestionó la falta de previsión y planificación del Gobierno ante la disminución de las lluvias y sus posibles efectos sobre el abastecimiento de agua potable.
Otáñez sostuvo que las autoridades conocían desde meses atrás los riesgos asociados al fenómeno de El Niño, por lo que, a su juicio, debieron adoptar medidas preventivas para reducir el impacto sobre las fuentes de abastecimiento y garantizar la continuidad del servicio.
El dirigente político y técnico expuso sus consideraciones durante una entrevista concedida al comunicador Luciano Vásquez, en VTV.
Advierte que el fenómeno había sido anunciado
Otáñez señaló que la reducción de las lluvias no puede ser presentada como un fenómeno inesperado, debido a que organismos especializados habían advertido previamente sobre la evolución de las condiciones climáticas y sus posibles consecuencias.
Recordó que el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) informó el 25 de mayo de 2026 sobre una elevada probabilidad de desarrollo de El Niño y alertó sobre una posible disminución gradual de las precipitaciones durante el segundo semestre del año.
Según explicó, Indomet recomendó fortalecer las estrategias de gestión y uso racional del agua, así como activar planes de contingencia para los sectores agrícola, energético y de abastecimiento de agua potable.
Para Otáñez, ese período debió ser aprovechado para establecer reservas, preparar planes de contingencia, acelerar inversiones y fortalecer las instituciones responsables del suministro.
Cuestiona planificación e inversiones
El secretario de Agua Potable y Saneamiento de la Fuerza del Pueblo cuestionó además la planificación presupuestaria correspondiente a 2026 y afirmó que, a su juicio, la dimensión del escenario hídrico previsto no recibió una respuesta proporcional a los riesgos advertidos.
Otáñez planteó que gobernar implica anticiparse a problemas previsibles y no limitarse a administrar sus consecuencias cuando ya afectan directamente a la población.
También señaló problemas relacionados con la falta de planificación de largo plazo, retrasos en proyectos, deficiencias de mantenimiento y dificultades para garantizar la continuidad del servicio de agua potable.
Afirmó que una política pública de agua no puede limitarse a anunciar nuevas infraestructuras, sino que debe incluir mantenimiento, capacidad operativa, protección de las fuentes, ejecución efectiva de los recursos y mecanismos de contingencia frente a los ciclos climáticos.
Santiago también forma parte de sus cuestionamientos
Durante la entrevista, Otáñez relacionó la problemática del agua con otros reclamos que, según afirmó, han recogido dirigentes de la Fuerza del Pueblo durante recorridos y encuentros comunitarios en Santiago.
Entre las demandas mencionó problemas de agua potable, calles, drenaje, iluminación, movilidad, infraestructura y otros servicios básicos.
Como presidente de la Dirección Municipal de la Fuerza del Pueblo en Santiago, sostuvo que la gestión pública debe evaluarse principalmente por la respuesta que reciben los ciudadanos ante sus necesidades cotidianas y no únicamente por los anuncios realizados desde las instituciones.
Experiencia al frente de Coraasan
Otáñez también cuenta con experiencia directa en el sector, ya que fue director general de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan), institución responsable del suministro de agua potable y el saneamiento en Santiago.
Desde esa experiencia, y en su actual condición de secretario de Agua Potable y Saneamiento de la Fuerza del Pueblo, planteó que las condiciones climáticas pueden reducir temporalmente la disponibilidad del recurso, pero corresponde al Estado disminuir la vulnerabilidad mediante planificación, inversión, mantenimiento, protección de las fuentes y sistemas de contingencia.
Para Otáñez, la discusión sobre la actual situación del agua no debe limitarse a explicar que está lloviendo menos.
Su planteamiento coloca el foco en qué conocían las autoridades sobre la evolución de El Niño, desde cuándo disponían de esa información y qué medidas fueron adoptadas para evitar que una amenaza previamente advertida terminara afectando el abastecimiento de la población.

