Por Hugo Velez Astacio.
Posiblemente porque los libros son como las mujeres, que al ojearlos se les disfruta y se les acaricia, mi señora esposa, con cierta inquietud, me indicó lo siguiente:
—Nunca crei que los libros, sirvirian para algo tan importante, y delicado.
Los amigos y parientes que conocen y han visitado mi casa, saben, que me asisten altos volumenes de libros, que me han acrecentado elevar el intelecto y la sabiduria.
El tiempo y las penalidades economicas tenidaa en ciertas epocas y periodos, nos han hecho sufir hambre. Pero no solo de pan vive el hombre. El intelectual con el intelecto y saber de los libros, su pensamiento llena su porvenir y su futuro.
— Otro libro?
¿Pero no tienes suficiente? ¡Si ya no caben en casa!
Y lo peor del caso, es que tienen razon en su contenido.
El hombre mediante la lectura de los escritos poseedores, en los libros que uno asimila en el conjunto de sus estudios, ensayos y relatos intelectuales, al hombre partir de cero, desarrolla posibilidades que otorgan valores y aportes, que hacen brindar realidades propias de bien, en pro de nuestro progreso.
Del esfuerzo mental lectura de los libros, he satisfecho la belleza de la vida, eso si añorando libertad con justicia y ecuanimidad en cuanto al asunto social.
Siempre me ha inquietado y aborrecido la torpe aristocracia, tachura mental. Bella es la vida azul y la literatura que permite admirar el azul profundo de la mar y oir el canto de las flores.
Triste pesar de todos aquellos, que por analfabeto e ignorantes no leen libros, y desconocen. Pobres esos que se satisfacen en la soledad, oscuridad de su vivir. La lectura no solo nos engrandece, sino que nos identifica y nos hace sonreir.

