LOS DEL PRM: La metamorfosis que transformó los simpáticos y cariñosos del PRM de la oposición, en los apáticos, arrogantes y desconectados del gobierno

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Por Nicolás Arroyo Ramos

El Partido Revolucionario Moderno (PRM) logró el triunfo electoral en las elecciones generales del año 2020, motorizando una relación empática, cercana y cordial con los diversos sectores sociales y canalizando las simpatías y aspiraciones de cambios a través de esa organización y el candidato presidencial y actual presidente de la República, licenciado Luis Abinader Corona.

Los que dirigieron el PRM en cada una de las provincias, municipios, distritos, parajes, comunidades y barrios —antes de llegar al poder— conectaron con dueños de medios de comunicación, periodistas, comunicadores, líderes sociales, empresariales, religiosos, comunitarios, deportivos y culturales, representantes de organizaciones académicas, profesionales, emprendedores y mucho más, pero ahora el tiempo no les alcanza para llamarles y mucho menos para tomarles una llamada.

Antes de ganar y encumbrarse en el poder, los dirigentes del PRM en cada sector de Moca y Espaillat —me atrevo a apostar que también en los distintos lugares del territorio nacional— eran personas cariñosas y humildes que tenían una relación cercana con los miembros de las juntas de vecinos, los clubes sociales, deportivos y recreativos, las iglesias católicas y de otras denominaciones, los centros comunitarios, grupos profesionales de las diversas áreas y hasta compartían en el juego de dominó y tomaban la cerveza en la cafetería de la barriada que visitaban con frecuencia.

Siendo justo, debo reconocer que quienes dirigían el PRM en cada demarcación nacional, entre las que resaltaba Moca como municipio principal de la provincia Espaillat, eran personas con un gran liderazgo, tenían sabor a pueblo e inspiraban confianza —compañeros, compañeras, amigos, amigas, colegas y gente cercana—, montaban motoconcho, caminaban en los barrios, compartían, saludaban, andaban en vehículos baratos, tomaban café, compartían la cerveza y el juego de dominó en la esquina.

En honor a la verdad, los que promovían el PRM antes de llegar al poder eran prototipos de personas humildes y caballerosas —participaban en todos los círculos sociales, sabían el nombre de todos, repartían cariño, se notaban agradables y hasta abrazaban viejas y viejos—; realmente mostraban una humildad que nunca nadie pensaba que podrían cambiar de forma tan extrema.

Ahora, las cosas han cambiado mucho. En la mayoría de los casos no conocen a nadie, se les olvidaron los nombres y los apellidos de quienes les abrieron los medios de comunicación para promoverse y les hicieron relaciones públicas gratis; de quienes luchaban bajo agua, sol y sereno, rompiendo brazos en los barrios y campos lejanos, para que hoy tengan buenos cargos, sueldos, vehículos de lujo y disfruten de la buena vida y los privilegios.

Lo peor de todo esto es que, dentro de poco tiempo, los que te usaron como tonto útil, no hablan con nadie ni toman una llamada porque se consideran dioses, para atender una urgencia de salud, construcción de una carretera, servicio de agua potable, energía eléctrica, caminos vecinales, escuelas, atención a los agricultores y la producción nacional, muy pronto estarán buscando su apoyo, aunque se acabe el mundo. Recuerde que ellos actúan en función de sus intereses personales y que nada les importa que el pueblo y los que usaron desaparezcan.

NOTA: El autor es periodista, abogado, magíster en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales y productor de televisión.

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