Por: Dr. Carlos Díaz «Picasso»
Segundo poema del ciclo «Poemas a la mujer que nunca supo que la amé».
II. LA DISTANCIA DE TUS OJOS
La decepción
Cuánto valor me costó aquella tarde
romper el silencio que me acompañaba,
ponerle palabras a lo que sentía
y dejar que mi alma por fin te hablara.
Llevaba tu nombre entre mis labios,
como quien guarda una dulce canción;
y al decirte que estaba enamorado,
sentí que temblaba mi corazón.
No fue tu respuesta lo que me hirió,
sino aquel instante de verme vencido;
tantas noches soñando con hablarte,
para quedarme de pronto sin destino.
Me enojé con mi propia esperanza,
con los sueños que inventé sin razón,
con las horas que pasé imaginando
que mi valor conquistaría tu amor.
Quise borrar aquella confesión,
volver al tiempo en que nada sabías,
pero el amor no regresa al silencio
después de mostrar sus heridas.
No reclamé por tu amor,
jamás cuestioné tu decisión;
solo dolió haber descubierto
que mis sueños tenían un solo corazón.
Y aunque intenté apartarte de mi mente,
aunque al orgullo le pedí resistir,
desde mi decepción comprendí:
¡Te quedaste en mí, y yo no en ti!

