*Por Hugo Vélez Astacio*
Ante la baja calidad educativa a nivel de estudios superiores, provoca pesar y desilusión, ya que, en vez de saber más, la juventud se atrasa.
*En estos tiempos se distingue mejor ser escritor e historiador*, que licenciado o doctor en leyes. Pero, ¿qué puede valer el pasado, cuando eso simple, es solo volver a relatar lo antes ocurrido? dijo un paisano. Hemos de decir, que nuestras son las razones de nuestra civilización pretérita; es el capital de nuestra fortuna acumulada, y tiene un nombre: *se llama cultura*. Misma que sin ella, uno es una criatura desamparada.
El intelectual desarrolla su inteligencia como resultado de su cultura. Todo lo que existe y lo beneficia, lo produce una historia, que lo explica todo, en la que cabe conocer sus causas y efectos de los hechos y los fenómenos, que modifican las épocas y los valores. Su estudio es histórico o científico; de ahí que los hechos culturales nos interesen, así como la personalidad de los caudillos y de los líderes, quienes son agentes factores de cambio.
Si bien muchos hechos e historias se repiten, la visión, caracteres y cualidades de estos, en los personajes y líderes al ser únicos y especiales agentes factores de cambio y de los tiempos, la historia es única en reconocerlos adecuadamente. Es como el agua que se diluye entre las manos, y que no se podría volver asir la misma agua, de un río que fluye, anunciando esperanza.
¿Cómo conocer nuestros comportamientos pretéritos? ¿Nuestras costumbres? ¿Nuestros valores? ¿Nuestras conductas? ¿Nuestra cultura? He ahí el papel importante y fundamental del escritor e historiador.
Nuestros pueblos han dejado para la historia, el desarrollo y costumbres de sus vidas, formando una idea de ser amplios ser tomados en especial. El historiador permanentemente con vierte y aporta un conocimiento de manera sustancial; incluso observando interesantes y valiosas perspectivas acerca de las causas y efectos.
La cultura y la educación son necesarias, el valor está en la actitud, y en la responsabilidad mental (inteligencia) prevaleciendo la verdad de los hechos y fenómenos, sucedidos. El historiador hace que la historia que se valide al ser parte creadora, con arte clara y visión. Haciendo del ayer, sentir la realidad del presente pensando en el porvenir del futuro.
Bien aquí podemos mencionar aquí para finalizar este escrito, del[G1] historiador, lo que nuestro artista genial dijo del caballero andante El Quijote, obra universal fascinante del ilustre y siempre famoso manco de Lepanto, El Quijote, que coronado de luz y de tristeza, es “la sal de la gloria, oro del ideal, alma del mundo”.

