Miguel Espaillat Grullón
Preliminar
A.- En la primera parte de la serie de este artículo hubo 161 comentarios, de los cuales 155 fueron negativos; todos cargados de estupideces y con insultos soeces hacia mi persona. Al preguntarme el porqué de este fenómeno, la respuesta la encontré con la inteligencia artificial (IA). Las evaluaciones regionales de la UNESCO ratifican que los estudiantes dominicanos obtienen puntajes promedio inferiores a la media de América Latina en las áreas fundamentales de matemáticas, lectura y ciencias.
B.- En la evaluación global del Programa PISA (que mide las competencias de jóvenes de 15 años), la República Dominicana se sitúa cerca de los últimos lugares. En el contexto mundial ocupa el lugar 79 de 81 países y, en el regional, el penúltimo lugar. Como dice un lector que se identifica como Tin, en otras palabras, en nuestro país la educación es pobrísima. Existe una incultura severa en nuestra población. Por ello ignoran hechos históricos, no tienen comprensión de lectura, no poseen capacidad para el pensamiento lógico y, por ende, no pueden concatenar ideas simples, mucho menos alcanzar a dilucidar lo que pertenece al pensamiento abstracto. Entonces tampoco pueden ejercer el pensamiento crítico.
C.- Estos datos sobre la pobreza de la educación en nuestro país, en vez de desmoralizarme, me estimulan a seguir escribiendo como lo hago, pues, aunque sea, siembran la duda, estimulan el debate de las ideas y, al final, algo queda. Hecha esta introducción, vayamos al tema que nos ocupa, que es la segunda y última parte del artículo: "EE. UU. e Israel, genocidas contra palestinos y cubanos".
(El resto del artículo conserva íntegramente su contenido, realizándose únicamente correcciones de ortografía, acentuación, puntuación y uso de mayúsculas y minúsculas, conforme al formato de Opinión.)

