Colmemos el país de escuelas técnicas vocacionales

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«Educad a los niños y no será necesario castigar a los adultos». — Pitágoras de Samos.

Por: Alfredo Cruz Polanco

alfredocruzpolanco@gmail.com

Para enfrentar el ocio y la delincuencia juvenil, sin necesidad de utilizar la fuerza represiva, una medida satisfactoria sería colmar a nuestro país de modernos centros técnico-vocacionales.

Durante la gestión del mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, como director de la Policía Nacional, quien asumió sus funciones el 17 de agosto de 2026, se han registrado más de 40 fallecidos en supuestos intercambios de disparos, a los que se les ha aplicado, según la famosa expresión popular, «el código 29», la cual se utiliza para referirse a la muerte de una persona, especialmente cuando ocurre durante un enfrentamiento o intercambio de disparos con la Policía Nacional.

Según el experto internacional sobre el tema de la Responsabilidad Social Empresarial, el argentino Bernardo Kliksberg, y el expresidente del Tribunal Constitucional dominicano, Dr. Milton Ray Guevara, la delincuencia y la pobreza son responsabilidad de todos (Estado, sector privado y sociedad) y deben ser enfrentadas, no con el uso de la fuerza represiva, sino con mecanismos previos, como la educación, la formación técnico-profesional y el empleo.

A raíz de la aplicación del 4 % del producto interno bruto (PIB), se han construido centros escolares, se han encaminado esfuerzos tendentes a mejorar las condiciones socioeconómicas y capacitación de la clase magisterial y se han construido modernas estancias infantiles, dando la oportunidad a las madres de dejar a sus hijos pequeños al cuidado y alimentación de personas expertas mientras ellas trabajan.

A pesar de todo ello, persisten aún graves problemas sociales, como el desempleo, que ronda el 15 % de la población económicamente activa; la delincuencia juvenil; la drogadicción; el alto porcentaje de jóvenes entre 15 y 29 años, los denominados «ninis», conocidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), por su sigla en inglés, como NEET (Not in Education, Employment or Training), esto es, que ni estudian ni trabajan y que no pueden ingresar a una universidad.

Una decisión importante para la solución definitiva a estos problemas es volcar parte de los recursos de ese 4 % para la instalación de modernas escuelas de formación técnico-vocacional en todo el país, pues estas les abrirían las puertas a nuestros jóvenes para que puedan obtener un empleo de calidad o para que constituyan sus propias empresas.

Bajo la dirección del Instituto de Formación Técnico Profesional (INFOTEP), de las Escuelas Vocacionales del Ministerio de Defensa, del Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA) y en coordinación con los empresarios del país, se podría formar y capacitar a una gran cantidad de jóvenes de ambos sexos, que hoy deambulan por nuestras calles y campos, en las diferentes áreas técnicas que estos requieran para sus empresas.

Entre estas áreas se encuentran: refrigeración, electricidad, electrónica, enfermería, plomería, mecánica industrial, costura doméstica e industrial, mecánica automotriz, desabolladura y pintura, técnico en informática y televisión, panadería y repostería, belleza y peluquería, ebanistería, tapicería, herrería, maestro en construcción, artesanía, zapatería, ventas, contabilidad computarizada, farmacia, visitador médico y turismo.

El expresidente de la República, el profesor Juan Bosch Gaviño, fue un gran soñador y precursor de este tipo de escuelas. Recuerdo que durante su gobierno legítimo y constitucional de apenas siete meses (fue derrocado por un golpe de Estado militar, el 25 de septiembre de 1963), adquirió en el exterior del país una gran cantidad de maquinarias y equipos industriales (tornos, fresadoras, prensas hidráulicas, etc.), para la creación de estos centros técnico-vocacionales.

Aún muy niño, recuerdo que una gran parte de ellas las colocaron en las instalaciones de lo que fue la planta de aguas residuales, la cual se encontraba ubicada en el ensanche Román, en Santiago de los Caballeros, frente a la casa donde vivía, donde hoy existe el Palacio de Justicia de esta ciudad.

Recuerdo que también llegué a participar todos los viernes, en una hora de clases, de manera obligatoria, en uno de los talleres que existían en la escuela primaria Peña y Reinoso, cuando cursaba el sexto curso de la primaria. Ahí se aprendía a hacer instalaciones eléctricas, trabajos de artesanías, plomería y ebanistería. A mí me correspondió hacer un libro cosido y encolado. También existían los centros de artes industriales o manualidades, que ya han ido desapareciendo por falta de apoyo estatal.

A raíz del golpe de Estado, todas esas maquinarias y equipos fueron saqueados y distraídos, pasando a formar parte de grandes talleres industriales privados.

Aunque su gestión fue trágicamente interrumpida por un golpe de Estado, su visión de futuro y su sueño a favor de los jóvenes sin tipo de formación volvieron a renacer cuando, el 10 de mayo del año 1966, el expresidente provisional, Dr. Héctor García Godoy, promulgó la Ley núm. 205-66, que crea la red de las Escuelas Vocacionales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

La capacitación de los jóvenes en los diferentes oficios crea las bases para las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), que, apoyadas por la Banca Solidaria, serían la bujía inspiradora para el crecimiento y el desarrollo económico con una base sustentable en nuestro país. Ese fue el motor que impulsó el desarrollo que hoy exhiben los países asiáticos, pues de esta manera se motiva a los jóvenes emprendedores a iniciar sus propias empresas y a dejar atrás los actos delincuenciales.

En conclusión, la construcción de centros técnico-vocacionales en los principales municipios de todas las provincias del país sería un gran aporte que se le haría al país, pues estaría contribuyendo con la generación de empleos de calidad, con el crecimiento y el desarrollo económico del país, así como con la disminución de la delincuencia juvenil y la pobreza.

Ojalá que así sea y se continúe sembrando escuelas técnico-vocacionales en todo el país, tal como lo soñó el prócer y expresidente constitucional y democrático, el profesor Juan Bosch Gaviño.

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Alfredo Cruz Polanco
Alfredo Cruz Polanco
Alfredo Cruz PolancoContador público autorizado, con maestría en Relaciones Internacionales. Cuenta con una amplia trayectoria en la administración pública, la diplomacia, la docencia universitaria y los organismos de fiscalización del Estado.Ha sido diputado al Congreso Nacional y al Parlamento Centroamericano, gobernador de la provincia de La Vega y miembro de la Cámara de Cuentas de la República Dominicana.Es productor de programas de opinión en radio y televisión. Colabora con El Sol de Las Américas, donde publica artículos de opinión y análisis sobre política, economía, institucionalidad y asuntos de interés nacional e internacional.

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