Bosch, recuerdos y la familia Trujillo

Fecha de publicación

POR JUAN CRUZ TRIFFOLIO

Sociólogo – Comunicador Dominicano

triffolio@gmail.com

Consecuencia de unos recuerdos de episodios ilustrativos de su vida, resalta el profesor Juan Bosch, con una precisión envidiable, algunos hechos que demuestran de manera contundente la razón por la que la familia Trujillo, en otrora, era considerada “de segunda”.

Tal valoración la ratifica treinta y dos años después de haber publicado, en Caracas, Venezuela, la primera edición de su interesante obra titulada Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplo, donde, entre otros temas, aborda la procedencia y condiciones socioeconómicas familiares del dictador sancristobalense.

Como inicio de sus evocaciones, el laureado político y cuentista vegano puntualiza que, en 1923, durante la temporada de vacaciones, viajaba de La Vega a la capital del país “en un camión Ford de una tonelada”, que su padre José Andrés Bosch Subirats, mejor conocido como Don Pepe Frijoles, había comprado “cuando debido a la devastadora crisis de los años 1921-1922 hubo que clausurar la firma comercial, importadora y exportadora, establecida en La Vega con el nombre de Gómez, Bosch y Compañía”, de la cual era gerente su padre.

Destaca que para entonces se hacía el viaje con el camión cargado de frutos cosechados en el Valle de La Vega Real para ser vendidos en Santo Domingo, luego de transitar unos cien kilómetros de distancia por “una carretera no asfaltada”.

Rafael Leonidas Trujillo Molina

Subraya que a unos 25 o 30 kilómetros del principal centro poblado del país, al final de una larga curva conocida como La U, existía un pequeño comercio ocupando una típica construcción de madera de palma y techo de yaguas, donde con frecuencia visitaba su progenitor, tal como lo hacían otros conductores, “para preguntar qué pedían los dueños de esas pulperías campesinas que mi padre les llevara cuando volviera de regreso de la Capital a La Vega”.

Recuerda Juan Bosch que unos pedían un saco de arroz o dos cajas de fideos, mientras otros solicitaban algunas libras de frijoles, paquetes de cigarrillos, fósforos o dos cajas de gas morado, que se usaba para cocinar.

En procura de no olvidar, todos los productos demandados eran anotados en un cuaderno por Don José Bosch, pues esa actividad le permitía abaratar el costo del viaje realizado.

Tiempo después de lo narrado, Juan Bosch terminó laborando en la casa comercial de Ramón Corripio, en la cercanía de la Puerta del Conde, donde se vendían provisiones al detalle, asumiendo la responsabilidad de administrar todo lo que se relacionaba con los ingresos de dinero y, por tanto, “tenía que recibir los pagos en efectivo de compras que se hacían en el colmado o en el llamado almacén”.

Para aquel entonces, pocas personas recibían cheques en pago de trabajo o de algunas ventas, por lo que a Bosch le llamaba la atención que un señor de unos sesenta años visitaba, cada fin de mes, a entregarle, “debidamente firmado un cheque de cien pesos, extendido por la Tesorería Nacional”, lo que motivaba a pensar que era un empleado del Gobierno, que en ese caso desempeñaba el puesto de Inspector de Frutos.

Eran los años de Gobierno de Horacio Vásquez, cuando el jefe militar del país se llamaba Rafael Leonidas Trujillo Molina y el señor de los cheques no era otro que José Trujillo Valdez, el padre de quien, en un futuro no muy lejano, le enaltecerían como Benefactor de la Patria y Perínclito de San Cristóbal.

De igual modo, laborando en la empresa Corripio, también logró conocer que el pequeño comerciante de La U, a quien no se conocía como Arismendy Trujillo Molina y que don José Andrés Bosch Subirats le llevaba provisiones compradas en la capital, a su bohío de palmas y techo de yaguas, era el comerciante que nombraban como Petán en el punto de expendio en referencia.

Partiendo de la realidad descrita, el profesor Bosch, al cierre de su relato, concluye subrayando lo siguiente: “La cuantía de los ingresos mensuales del padre de Rafael Leonidas Trujillo, que era ya el jefe del Ejército dominicano, y la categoría del negocio propiedad de Petán son un índice convincente de que los familiares del próximo dictador eran miembros del conjunto de capas sociales conocidas en esos años con la denominación de “gentes de segunda”.

De lo antes manifestado también es posible deducir que formaban parte de un núcleo familiar fuertemente despreciado por los que se autodenominaban “gentes de primera”, valoración que con el discurrir del tiempo y el ejercicio del poder político fue superada.

¡¡Oh, la vida que da sorpresas…!!

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Juan Cruz Triffolio
Juan Cruz Triffolio
Juan Cruz Triffolio es periodista y sociólogo dominicano, con una trayectoria en los medios de comunicación iniciada a mediados de la década de 1970. Ha desarrollado su labor en radio y prensa escrita, abordando temas políticos, económicos y sociales de la República Dominicana. Es columnista de El Sol de Las Américas y presidente de la Fundación Dominicana por la Vida, Inc. (FundoVida), desde donde desarrolla iniciativas de carácter social dirigidas a comunidades vulnerables.

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