Por Bladimir Corporán
Cada 6 de noviembre, los sancristobalenses celebramos con orgullo que nuestra provincia fue el escenario donde se firmó la primera Constitución de la República Dominicana, en 1844. Sin embargo, creo que nos hemos conformado demasiado con repetir que somos la «Cuna de la Constitución», sin detenernos a pensar cuánto más podríamos hacer con ese privilegio histórico.
Nuestra cercanía con Santo Domingo y las condiciones de nuestra provincia hicieron posible que aquel acontecimiento marcara para siempre la historia nacional. Pero la historia no debe limitarse a una fecha, un monumento o una publicación cada año. También puede convertirse en identidad, educación, turismo y desarrollo económico.
Otros países han sabido aprovechar sus acontecimientos históricos. En Filadelfia, Estados Unidos, existe el National Constitution Center, un museo dedicado a explicar la historia de su Constitución y atraer visitantes mediante exposiciones y actividades educativas. En Runnymede, Inglaterra, donde se firmó la Carta Magna de 1215, el patrimonio histórico también se ha convertido en un espacio de interés cultural y turístico.
Entonces, ¿por qué San Cristóbal no puede hacer algo parecido?
Necesitamos impulsar la creación de un Museo de la Constitución Dominicana, desarrollar una ruta histórica con señalizaciones y monumentos, organizar visitas guiadas para estudiantes y turistas, y mantener viva nuestra historia durante todo el año. Imagino que caminar por la calle principal de San Cristóbal sea encontrarse con símbolos, información y espacios que recuerden permanentemente la importancia de este acontecimiento.
Lo más llamativo es que, teniendo un símbolo de tanta trascendencia nacional, todavía no hayamos logrado consolidar un proyecto que lo convierta en un referente turístico permanente. Y esta responsabilidad no corresponde a una sola institución: debe involucrar a las autoridades, legisladores, empresarios, historiadores, periodistas, universidades y a toda la sociedad.
San Cristóbal tiene historia, naturaleza y una ubicación privilegiada. Nos corresponde convertir esos elementos en oportunidades para nuestra gente.
No basta con sentir orgullo porque la primera Constitución se firmó en nuestra provincia. Tenemos que trabajar para que ese privilegio también se traduzca en cultura, turismo, educación y desarrollo.
La Constitución es mucho más que un libro que nació en San Cristóbal; es una oportunidad histórica que todavía tenemos pendiente aprovechar.

