Por: Dr. Carlos Díaz «Picasso»
Desde su inauguración, en agosto del año 2000, el bulevar de la avenida Las Américas, entre las avenidas Venezuela y Sabana Larga, en Santo Domingo Este, no ha tenido un uso adecuado. Durante años sufrió abandono e inseguridad y, aunque la actual gestión municipal realizó trabajos de remozamiento, la falta de una función permanente amenaza con conducirlo nuevamente al deterioro.
Su ubicación entre dos vías de intenso tránsito vehicular dificulta utilizarlo para ejercicios físicos, restaurantes y otras actividades al aire libre, debido al ruido, el polvo y las emisiones contaminantes.
Por eso propongo convertirlo en un vivero municipal de plantas ornamentales y paseo verde, abierto a toda la ciudadanía.
Un vivero para el municipio y sus habitantes
Las plantas serían producidas en otro lugar y trasladadas al bulevar en sus respectivas macetas, donde serían exhibidas y vendidas al público a precios módicos y accesibles, facilitando que las familias puedan embellecer sus hogares, patios, balcones y jardines.
El espacio también funcionaría como reserva vegetal del Ayuntamiento, destinada a abastecer de plantas ornamentales los parques, plazas, avenidas y demás obras municipales.

Un paseo verde que dará vida a dos sectores
Las macetas se distribuirían formando un camino principal asimétrico, que avanzaría por el centro en algunos tramos y se desplazaría hacia los laterales en otros. Pasillos secundarios permitirían observar las diferentes especies.
El acceso sería completamente libre, tanto para compradores como para quienes simplemente deseen recorrer el paseo.
Además de contribuir a la ornamentación y recuperación paisajística del bulevar, el proyecto daría nueva vida al ensanche Ozama y al ensanche Las Américas, creando un espacio atractivo para sus residentes y visitantes.
Áreas de sombra y sistema de riego

Las plantas de sol permanecerían en espacios abiertos, mientras que las de sombra estarían protegidas mediante estructuras ligeras cubiertas con mallas tipo sarán.
El riego se realizaría mediante uno o varios tinacos colocados estratégicamente, con las precauciones técnicas necesarias por encontrarse el bulevar sobre un túnel.
Una plaza comercial acristalada
En el centro del recorrido podría construirse una plaza de cristal, climatizada y con ventilación filtrada, que conectaría las dos áreas del vivero.
Allí funcionarían pequeños establecimientos, como cafetería, pizzería y heladería, protegidos de la contaminación del tránsito. Un corredor público permitiría atravesarla sin necesidad de consumir.
Su construcción dependería de los estudios técnicos correspondientes.

Administración, vigilancia y sostenibilidad
El vivero contaría con empleados responsables de su administración, atención al público, mantenimiento y cuidado de las plantas.
La seguridad estaría reforzada por los agentes de la Policía Municipal que vigilan el sector, así como por los miembros de la Policía Nacional apostados en la dotación policial que ya funciona en una de las instalaciones del bulevar.
Esta propuesta permitiría recuperar el espacio mediante una inversión relativamente baja y un mantenimiento económico. La venta de plantas y los ingresos de los locales comerciales podrían contribuir a su autosostenibilidad, previa evaluación financiera.
El Ayuntamiento dispondría de una reserva permanente de plantas para sus obras, mientras los ciudadanos tendrían acceso a especies ornamentales a precios módicos y a un paseo verde que contribuiría al embellecimiento y la revitalización de ambos sectores.
No se trata de construir otro bulevar, sino de darle vida, utilidad y sostenibilidad al que ya tenemos.


