Por: Ana Anka
Mi juventud no fue sino una tenebrosa borrasca, atravesada aquí y allá por brillantes soles; el trueno y la lluvia han hecho tal desastre, que restan en mi huerto muy pocos frutos rojos. He aquí que ya he tocado el otoño de las ideas, y que es necesario emplear la pala y los rastrillos para inundar de nuevo las tierras inundadas, donde el agua cava hoyos grandes como tumbas.
Charles Baudelaire
Las ciudades son espacios vivos en proceso de construcción, regeneración y están sujetas a las necesidades e imaginación de las personas, al intercambio de relaciones humanas. Es una especie de cartografía propia, sensible y amorosa que se arma paso a paso al trajinar en el tiempo, en los relieves del terreno, debajo de las pisadas, en mares, calles, en las rutas del bus o en el espacio estelar, con distintos mapas subjetivos que afloran en el espacio-tiempo de nuestra existencia. ¡Caminar y recorrer es vivir!
En esta época de la revolución digital y de tecnologías masivas, crecen la soledad y el deterioro de la salud mental, en especial en púberes y adolescentes. Los espacios públicos, como los parques, están en abandono y son inseguros, pues casi siempre están habitados por personas en situación de calle, vendedores de drogas, maleantes al acecho día y noche.
Los malls o centros comerciales están destinados al disfrute y al consumo. Los adolescentes acuden en grupo, pero son mal vistos por los vigilantes, quienes saben que solo van a pasear y los consideran, por lo general, un “peligro”. Casi siempre se reportan peleas entre ellos dentro de estos recintos o en sus alrededores.
En cambio, durante la primera infancia, las capacidades se estimulan y refuerzan con juegos, arte y paseos a parques recreativos. Este proceso se inicia incluso desde la etapa pre y posnatal, con la estimulación temprana y la psicomotricidad en maternales y preescolares. Sin embargo, esta atención se reduce luego en la primaria hasta desaparecer en la pubertad y adolescencia.
La marcha de la casa al colegio y viceversa es todo un “ritual”, y muchos estudiantes atendidos en consulta repiten que solo tienen compañeros, pero muy pocas amistades reales.
Carecen de la posibilidad de compartir en espacios públicos, y esa vivencia de jugar en el barrio, estar en una esquina o en la calle con sus pares y vecinos les resulta desconocida. Apenas les provoca conversar con su familia y prefieren la conexión digital; el contacto real de verse y conocer a otro u otra les aburre. Tampoco les importa saber quiénes viven en su cuadra.
Frente al “mundo digital”, la comunicación presencial entre pares no les atrae. Su habitación se transforma entonces en un laboratorio inhumano donde pierden valor por no tener seguidores, compiten en retos y buscan likes de aprobación. El encierro por horas frente a la computadora se vuelve adictivo, mientras los representantes temen poner límites y terminan dejándolos casi a su suerte o preguntando con insistencia en consulta cómo cambiar este comportamiento.
En realidad, los adolescentes fueron expulsados de los espacios públicos y capturados por los dispositivos móviles. Aún no se comprende del todo esta adicción que, promovida al principio por los mismos padres, ahora se intenta regular debido a sus graves consecuencias para la familia y la sociedad.
Buscan convertirnos en productos de la alienación y el consumismo, lo cual es grave sobre todo para los adolescentes, ya que están atravesando una etapa crítica: justo cuando son más vulnerables, se les imponen patrones de moda en “tendencia” que moldean su conformación física, psicológica y mental.
En esta etapa son tan frágiles que la necesidad de aceptación predomina y les genera ansiedad, subestima, estrés, insomnio, compulsión, trastorno obsesivo compulsivo (TOC) e ideas suicidas.
No se puede continuar con más represión, castigos, control y críticas que solo buscan culpabilizar. En Costa Rica, por ejemplo, las peleas y la violencia han aumentado en los centros educativos: tanto el Ministerio de Educación Pública (MEP) como los expedientes del Ministerio Público confirman una tendencia al alza de agresiones físicas, verbales, acoso escolar y ciberbullying. La provincia de Heredia puntea la lista de agresiones entre estudiantes, seguida por San José y Cartago.
Ante esta problemática, para el curso lectivo 2026 se endurecieron las normativas de conducta. El MEP estipula pérdidas de hasta 50 puntos en la nota de conducta y suspensiones de hasta 30 días por faltas graves, como riñas o agresiones físicas, las cuales se aplican incluso si los hechos ocurren fuera de la institución educativa, pues el estudiante aún porta su uniforme.
El procesamiento de un menor de edad entre los 12 y 17 años al ser aprehendido por la fuerza pública se rige estrictamente por la Ley de Justicia Penal Juvenil. Este procedimiento es de carácter confidencial y busca, sobre todo, la resocialización mediante procesos ajustados al tipo de agresión.
El “tercer espacio”
El espacio público es el “tercer espacio”, entendido como el entorno social entre el hogar y el trabajo. El sociólogo Ray Oldenburg se refiere a él como el conjunto de lugares cotidianos de reunión adonde las personas acuden de forma voluntaria para relajarse, socializar y construir comunidad sin las presiones de la productividad laboral o las responsabilidades domésticas.
Son espacios de acceso libre, inclusivos y que fomentan la conversación espontánea para permitir “simplemente ser”, tales como cafés, parques, bibliotecas públicas, plazas, barberías, librerías o pubs de barrio.
Conocemos y sentimos la inseguridad a la cual estamos expuestas las personas mayores; las reuniones se realizan de día, tememos ir a leer a solas a un parque y mucho menos cruzar una plaza de noche. Muchas conocidas acuden a bailar a las plazas únicamente a partir del mediodía.
La muchachada no tiene puntos de reunión para el disfrute que la motiven, que la provoquen a salir con sus pares a espacios públicos bien cuidados, que sirvan para conversar, intercambiar opiniones, compartir juegos de mesa, futbolitos, lecturas de sus libros favoritos, gustos por determinados artistas, preocupaciones o juegos físicos…
La idea es alejarles de los videojuegos para que puedan compartir, aprender a escuchar, discutir, desarrollar niveles de tolerancia a las frustraciones, no temer al debate ni a las discusiones y mantener el respeto hacia las opiniones distintas.
La cultura, las artes y el descubrimiento científico aportan elementos ricos para recrear las mentes adolescentes en conformación, y la neuroplasticidad es tan importante porque permite adquirir nuevos conocimientos y captar información, lo que facilita la superación de hábitos y la adaptación a nuevas situaciones.
El entorno externo e interno son estructuras básicas en continua retroalimentación y el neurofeedback ayuda a detectar y fortalecer las conexiones sinápticas que regulan distintos procesos mentales, como, por ejemplo, la respuesta al miedo en casos de trastorno por estrés postraumático, ansiedad o depresión. Así, el neurofeedback ofrece una forma de estimular el proceso de neuroplasticidad para lograr cambios saludables en nuestros patrones neuronales.
¿Y quién sabe si las nuevas flores que sueño encontrarán en este suelo lavado por una playa el místico alimento que les daría el vigor? ¡Oh dolor! ¡Oh dolor! El Tiempo se come la vida, y el oscuro Enemigo que nos roe el corazón crece y se fortifica con la sangre que perdemos.
Charles Baudelaire
Parece que los medios tecnológicos están destruyendo a la juventud y, quizás, crece la tierra baldía, mientras la vejez aumenta en el planeta. Y ¿qué haremos con más adultos mayores? ¿Dónde quedan esos soles brillantes de la inspiración?
¿Quedará algo de la “juventud, divino tesoro”? Eso de que la edad es solo un número quizás sea un consuelo, pero el cuerpo se vence y desgasta.
Ojalá las chicas y chicos que están presos por los dispositivos electrónicos abran ventanas al entendimiento.
La autora es escritora.

