Por Juan Cruz Triffolio
Sociólogo – Comunicador Dominicano
Triffolio@gmail.com
Uno de los símbolos más antiguos, emblemáticos y de mayor trascendencia en la demarcación que actualmente ocupa Santo Domingo Este, considerado como el municipio de mayor dimensión territorial y poblacional del país, lo representa La Cruz de Mendoza.
Con más de tres siglos de historia y significación religiosa, se encuentra ubicada en la intersección de la calle de Mendoza con la carretera Mella, en el lateral norte de la extendida, angosta y hoy comercial callejuela que se prolonga desde la avenida Sabana Larga hasta la Charles de Gaulle, en la cercanía de Villa Carmen.
Su colocación data de los siglos XVII y XVIII, como resultado de la costumbre española de fijar una cruz como emblema de la fe cristiana y marcar límites en algunas haciendas, caminos y poblados.
Con La Cruz de Mendoza, inicialmente, se procuró señalizar el límite de la antigua Hacienda Mendoza, propiedad del potentado español Nicolás Mendoza, de donde tomó el nombre todo el sector.
Para entonces, el referido latifundio era contemporáneo a los inicios de San Lorenzo de los Mina y, conforme a lo expresado por el historiador José Manuel Antigua Cabrera, era el punto fronterizo con los Negros Mina y, por tal razón, se consideró prudente colocar allí la insignia religiosa.
Con el discurrir del tiempo, la entonces estrecha vía cercana al símbolo místico también pasó a ser denominada popularmente con el nombre de la cruz en referencia y terminó convirtiéndose en uno de los caminos más viejos de la colonia, junto con el de Mandinga, atravesando diagonalmente, de Oeste a Este, hasta La Grúa y San Miguel.
Asimismo, se recuerda que antes de la avenida Las Américas ser el camino principal hacia el Este de la comunidad, era la carretera Monte Grande.
De igual manera, acuciosos investigadores resaltan que, poco a poco, La Cruz de Mendoza logró convertirse en un punto sagrado popular en donde diversas juntas de cofradías hacían presencia, al tiempo que era un lugar de descanso para los cortejos fúnebres que iban al viejo cementerio de Los Mina.

La connotación dada al símbolo religioso hizo que cada año, el 3 de mayo, se celebrara allí la Fiesta de la Santa Cruz o Cruz de Mayo, llevando flores, velas y cantos los asistentes a la festividad.
Para aquella época, la alegoría de crucifixión de Mendoza era considerada como la única cruz capitalina de evocación conocida.
Su historia está vinculada a la resistencia negra y su entorno ha sido ligado a la memoria de los esclavizados.
Aunque algunos asocian la presencia de La Cruz de Mendoza a la Rebelión de Mojarra y Mendoza de 1812, otros historiadores aclaran que el crucifijo ya existía antes de ese levantamiento.
Varios, no menos diligentes, entienden que la zona donde se encuentra ubicado el objeto sagrado es parte de la memoria de los Negros Mina, que primero fueron cimarrones y luego fueron organizados formalmente a mediados de 1600.
También existen quienes aseguran que en el mismo sector se recuerdan los escenarios del levantamiento de Lemba y los negros Mandinga.
Vale destacar que durante un considerable tiempo La Cruz de Mendoza fue una modesta efigie de hierro, erigida en un redondel de concreto, en la carretera Mella, frente a la estación de expendio de combustibles Texaco que daba a la entrada a Villa Faro.
Con el paso de los años, lucía abandonada entre el tráfico y el crecimiento urbano, pero los vecinos siguieron reconociéndola como “poema clavado en la tierra” y símbolo de la espiritualidad mestiza dominicana.
En el presente, gracias a una correcta valoración de su connotación histórica y religiosa por parte de la dirección y administración de la Alcaldía de Santo Domingo Este, en la carretera Mella esquina Mendoza, justo donde fue la entrada de la hacienda de Nicolás Mendoza y punto vinculado a la memoria de 1812, ha sido reinstalada una nueva escultura monumental para preservar La Cruz de Mendoza como legado histórico, cultural y religioso que forma parte consustancial de nuestra identidad dominicana.
Con este modesto, atractivo y significativo monumento se ha vuelto a reconquistar un espacio de incontables evocaciones, parada sagrada de los muertos de Los Mina y altar popular que dio nombre al densamente poblado barrio La Cruz de Mendoza, que siempre debemos tener presente.

