Manuel Antonio Tejada Florentino: una memoria que la República Dominicana no debe olvidar
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Cada 30 de agosto, el mundo conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, una fecha destinada a honrar a quienes fueron víctimas de la violencia, acompañar a sus familiares y mantener viva la memoria de quienes fueron arrancados de sus hogares, de sus comunidades y de la historia.
En República Dominicana, esta fecha ofrece una oportunidad para recordar la vida y trayectoria del doctor Manuel Antonio Tejada Florentino, hijo distinguido de Salcedo, La Flor de la Patria, y una de las figuras más destacadas de la lucha contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
Cardiólogo excepcional, humanista, defensor de los sectores pobres y comprometido con la institucionalidad, Tejada Florentino fue también una figura vinculada al movimiento revolucionario 14 de Junio.
Su detención y posterior desaparición en enero de 1960, así como las torturas sufridas en la cárcel de La 40, forman parte de uno de los capítulos más dolorosos de la historia de la resistencia contra la dictadura trujillista.
Pero el legado de Tejada Florentino no debe reducirse a las circunstancias de su muerte.
La integridad como legado
Su verdadero legado está en la coherencia con la que vivió frente a un sistema que exigía complicidad, silencio o sometimiento.
En un tiempo dominado por el miedo, eligió la integridad.
Esa elección, serena y sostenida hasta sus últimas consecuencias, constituye una de las mayores razones para preservar su memoria.
Tejada Florentino provenía de una niñez humilde y consiguió convertirse en un destacado profesional de la medicina. Sin embargo, su ascenso social y profesional no lo apartó de la realidad de los sectores más necesitados.

Por el contrario, mantuvo su compromiso con la defensa de los pobres y con la construcción de una sociedad sustentada en la dignidad, la institucionalidad y el respeto a los derechos.
Ahí radica buena parte de la vigencia de su ejemplo.
Un libro para preservar su historia
En ocasión de esta conmemoración resulta oportuno destacar la próxima puesta en circulación del libro “Tejada Florentino, Médico, Humanista y Mártir”, de la autoría del investigador Luis A. Jiménez.
La obra presenta la vida, trayectoria y pensamiento de quien se convirtió en paradigma de decoro, dignidad y patriotismo.
Conocer esa historia resulta particularmente importante para las nuevas generaciones, porque la memoria democrática no se construye únicamente con fechas y nombres, sino conociendo las decisiones que hombres y mujeres tomaron cuando defender sus principios podía significar perderlo todo.
Prohibido olvidar
Han transcurrido 66 años desde su desaparición, pero el tiempo no debe convertir su historia en una simple referencia del pasado.
Recordar a Manuel Antonio Tejada Florentino es recordar también a todos aquellos dominicanos que enfrentaron la dictadura y pagaron un precio personal por defender sus convicciones.
Su vida demuestra que el patriotismo no siempre se expresa con discursos. En ocasiones se demuestra con decisiones difíciles, con sacrificios y, sobre todo, con la negativa a renunciar a la dignidad.
Hoy su tumba yace en nuestro corazón.
Y su ejemplo permanece como una advertencia para las generaciones presentes y futuras: cuando una sociedad olvida a quienes defendieron la libertad, corre el riesgo de olvidar también el valor de esa libertad.

Prohibido olvidar. Sobran razones para mantener siempre presente a Manuel Antonio Tejada Florentino.

