KATMANDÚ.– Una inundación repentina de extraordinaria magnitud golpeó la región montañosa situada entre Nepal y el Tíbet, dejando comunidades destruidas, centenares de personas fallecidas y más de mil desaparecidos, entre ellos numerosos turistas y peregrinos extranjeros.
El desastre comenzó el miércoles 26 de agosto en las inmediaciones de la frontera entre Nepal y China. Una enorme masa de agua, hielo, rocas y lodo descendió violentamente por los valles del Himalaya, destruyendo viviendas, carreteras, puentes, mercados y centrales hidroeléctricas.
El balance continúa cambiando a medida que avanzan las operaciones de búsqueda. Un recuento de Reuters situó en al menos 359 el número de fallecidos y en más de mil los desaparecidos entre Nepal y China.
Las cifras no son todavía definitivas y varían entre organismos debido a las dificultades para acceder a las comunidades aisladas. El informe operativo publicado este jueves por la Cruz Roja de Nepal registraba 157 fallecidos y 826 desaparecidos dentro de su corte informativo, anterior a otros recuentos regionales.
Una avalancha habría bloqueado el río
La causa exacta permanece bajo investigación. Las primeras evaluaciones indican que una avalancha de hielo y rocas cayó sobre el río Lhende, cerca de la frontera, y formó una presa natural temporal.
El agua se acumuló detrás de los escombros hasta que la barrera cedió. La ruptura liberó una corriente cargada de lodo y grandes rocas que avanzó hacia los ríos Bhotekoshi y Trishuli.
El Departamento de Hidrología y Meteorología de Nepal informó que imágenes satelitales mostraron señales de un desprendimiento y la posterior formación de un lago temporal, según publicó The Kathmandu Post.
En algunos puntos, las olas alcanzaron entre ocho y diez metros de altura, de acuerdo con una evaluación inicial de la Cruz Roja de Nepal.
También se registró un sismo de magnitud 4.4 en el Tíbet aproximadamente a la misma hora. Sin embargo, los especialistas todavía no han determinado si el movimiento telúrico provocó o contribuyó al desprendimiento.
Comunidades e infraestructuras destruidas
Los distritos nepaleses de Rasuwa, Nuwakot y Dhading figuran entre las zonas más afectadas. La corriente destruyó asentamientos cercanos al río y dañó severamente la ruta comercial que comunica Katmandú con la frontera china.
La Cruz Roja informó de daños en decenas de puentes y alrededor de 40 kilómetros de carreteras. Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi se encuentran entre las localidades que sufrieron mayores destrozos.
La interrupción de las carreteras y las comunicaciones mantiene aisladas a numerosas comunidades. El lodo también cubrió viviendas, vehículos y terrenos agrícolas situados río abajo.
Centenares de extranjeros desaparecidos
Entre las personas desaparecidas se encuentran ciudadanos de más de veinte países. Muchos viajaban por rutas turísticas del Himalaya o se dirigían al monte Kailash, considerado sagrado por varias religiones asiáticas.
Las diferencias entre las listas de pasajeros, los registros fronterizos y los reportes de las agencias de viajes dificultan determinar cuántos extranjeros permanecen desaparecidos.
El Ejército de Nepal emplea helicópteros para evacuar sobrevivientes, trasladar heridos y llevar alimentos a zonas inaccesibles. Policías, militares, voluntarios y equipos con perros especializados buscan personas entre el lodo y los escombros.
Las condiciones meteorológicas, la inestabilidad de las montañas y la destrucción de las vías obstaculizan las operaciones.
Temor a nuevas inundaciones
Las autoridades de Nepal y China vigilan la formación de nuevos lagos detrás de barreras creadas por rocas, hielo y sedimentos.
Existe el riesgo de que alguna de esas acumulaciones se rompa y genere otra crecida repentina. Por esa razón, habitantes, viajeros y equipos de rescate han recibido instrucciones de mantenerse alejados de los cauces más peligrosos.
Reuters informó que Nepal y China mantienen alertas activas ante la posibilidad de nuevas inundaciones, especialmente si continúan las lluvias o aumenta la entrada de agua en los lagos formados por los escombros. Reuters
Una emergencia todavía en desarrollo
La magnitud definitiva de la tragedia todavía se desconoce. Las autoridades continúan verificando los nombres de las víctimas y buscando sobrevivientes en comunidades a las que solamente se puede llegar por vía aérea.
La catástrofe también vuelve a colocar la atención sobre la vulnerabilidad del Himalaya. El aumento de las temperaturas, el retroceso de los glaciares y la inestabilidad de las pendientes elevan el riesgo de avalanchas y rupturas de lagos glaciares.
No obstante, los especialistas advierten que será necesario completar las investigaciones antes de atribuir este desastre directamente al cambio climático o establecer definitivamente qué provocó el desprendimiento.

