Por Hugo Vélez Astacio
Estando claro y consciente de que el libro escrito por Miguel de Cervantes Saavedra, titulado Don Quijote de la Mancha, cuya obra es la más honda y significativa novela elaborada en nuestra lengua castellana, Cervantes, con Don Quijote, armoniza sus ideales con la realidad, enlazando con la justicia en busca del mundo que les rodea.
En sí, Don Quijote es una parodia (imitación burlona o ridícula) de los pretéritos libros de caballería, ya que el ideal del protagonista es cumplir su destino aventurero.
Su estilo es tan airoso, claro, persuasivo, ágil e imaginativo, mediante una palabra lírica esplendorosa, que hizo de la novela la más excelsa y la más integral en la literatura universal.
Su obra es memorable bajo la frase: «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme», con que da inicio a la novela.
Ante tan formidable y magnífico escrito, cuyo relato de este descabezado, al describir sus aventuras a su Sancho Panza como caballero andante, tanta genialidad hizo que el rector de Salamanca Unamuno declarara que Don Quijote debiera morir, y a E. Aguirre dudara que Cervantes fuera su autor.

